MIAMI, 14 Junio (AP) — Venezuela exigió el sábado la liberación de un empresario con contactos con el gobierno, detenido en Cabo Verde por acusaciones de corrupción presentadas por Estados Unidos. Caracas tachó la detención de acto ilegal de agresión por parte del gobierno de Trump, y afirmó que pretende agravar las penurias del país.

La detención de Alex Saab cuando viajaba el viernes a Irán fue un duro golpe para el gobierno del presidente, Nicolás Maduro. Las autoridades estadounidenses creen que el empresario conoce muchos secretos sobre el líder socialista, su familia y asesores cercanos que supuestamente desviaron millones de dólares en contratos del gobierno, mientras muchos pasan hambre en la nación petrolera.

No estaba claro cómo las autoridades estadounidenses, que llevaban años investigando al empresario colombiano, lograron por fin atraparlo. El Departamento de Justicia declinó hacer comentarios, al igual que la abogada estadounidense de Saab, Maria Dominguez.

Una persona familiarizada con la situación dijo que Saab, de 48 años, fue detenido en el archipiélago del océano Atlántico, cuando el jet en el que viajaba, registrado en San Marino, hacía una escala para repostar cuando viajaba de Caracas a Irán, donde se cree que negociaba acuerdos para canjear oro venezolano por gasolina iraní. La persona no estaba autorizada para hablar públicamente del asunto y lo hizo bajo condición de anonimato.

Los datos de seguimiento del vuelo muestran que la aeronave, ya utilizada anteriormente por el empresario, partió el viernes de Caracas.

Para aumentar el misterio en torno a la operación, un avión privado de Presidential Aviation, un contratista del gobierno estadounidense antes propiedad de la firma de seguridad privada Blackwater, esperaba en la nación insular para un vuelo arrendado el domingo de Cabo Verde al aeropuerto privado de Opa Locka, en Miami.

El gobierno venezolano protestó de forma enérgica por la detención de Saab, indicando que viajaba con un pasaporte venezolano en una “misión humanitaria” para comprar comida y suministros médicos. En un comunicado el sábado por la noche, el gobierno señaló que el aviso de Interpol pidiendo el arresto de Saab no se emitió hasta el día siguiente a su detención, violando las normas internacionales e ignorando su inmunidad diplomática como “agente” de un gobierno soberano.

Caracas dijo que iniciaría todas las acciones legales y diplomáticas a su alcance para conseguir su liberación. Pero las restricciones impuestas por la pandemia del coronavirus impidieron un intento del embajador más cercano de Maduro, en Senegal, de viajar a Cabo Verde.

El gobierno de Estados Unidos trata de reactivar su vacilante campaña por derrocar a Maduro e instaurar al líder opositor Juan Guaidó como presidente en Venezuela, y ha dirigido su atención a altos cargos y empresarios relacionados con el asediado mandatario. En marzo acusó a Maduro y a más de una docena de personas de delitos de narcoterrorismo, corrupción y otros cargos penales.

Saab se convirtió en una persona de interés para las autoridades estadounidenses hace unos pocos años, tras conseguir un gran número de contratos con el gobierno de Maduro.

Fiscales federales en Miami presentaron cargos el año pasado contra Saab y un socio comercial por lavado de dinero en relación con un supuesto plan de sobornos que les habría supuesto más de 350 millones de dólares, desviados de una promoción de viviendas para familias pobres financiadas por el gobierno venezolano, y que nunca se construyó.

El gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también sancionó a Saab por supuestamente utilizar una red de compañías fantasma por todo el mundo (con presencia en Panamá, Colombia, México, Emiratos Árabes Unidos, Turquía y Hong Kong) para ocultar enormes ganancias de los contratos sin licitación obtenidos a través de sobornos para la compra de alimentos a precios exagerados.

“Saab se relacionó con los allegados de Maduro para dirigir una red de corrupción a gran escala que ellos utilizaron cruelmente para explotar a la población hambrienta de Venezuela”, declaró el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, al anunciar las sanciones. “Utilizaron los alimentos como una forma de control social, para recompensar a sus partidarios políticos y castigar a sus oponentes, mientras se embolsaban cientos de millones de dólares a través de una serie de maniobras fraudulentas”.

En privado, funcionarios estadounidenses han descrito desde hace tiempo a Saab como el testaferro de Maduro, aunque no aparezca como tal en documentos judiciales.

Algunos de los contratos de Saab se obtuvieron supuestamente pagando sobornos a Yoswal, Yosser y Walter Flores, los hijos —de una relación anterior— de la primera dama Cilia Flores, según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Los tres hombres, comúnmente conocidos como “Los Chamos” —argot venezolano para “los niños”— también están siendo investigados por los fiscales en Miami por supuestamente formar parte de un esquema para desviar 1.200 millones de dólares de la compañía petrolera estatal de Venezuela, dijeron a The Associated Press dos personas familiarizadas con la investigación de Estados Unidos.

La noticia del posible arresto de Saab se conoció el viernes por la noche, pero inicialmente los funcionarios en Estados Unidos y en Colombia, donde nació Saab, fueron poco claros sobre el asunto. Cabo Verde no tiene un tratado de extradición con Estados Unidos y en los funcionarios están frescos los recuerdos de un incidente en 2014, que involucró a otro objetivo de alta prioridad, el antiguo jefe de espías de Hugo Chávez, el general retirado Hugo Carvajal.

Carvajal fue arrestado en 2014 en la isla caribeña de Aruba, donde había sido nombrado cónsul de Maduro, pero logró evadir una orden de arresto de Estados Unidos por narcotráfico después de una intensa presión diplomática de Caracas. Carvajal permanece en libertad después de haber sido detenido y luego liberado en España.

Se cree que Saab ha ampliado sus negocios en la vital industria petrolera de Venezuela a medida que crecía la crisis económica de la nación miembro de la OPEP. Irán envió a Venezuela varios camiones cisterna de gasolina el mes pasado, que los opositores del gobierno dicen que fueron comprados con oro y por compañías fantasma controladas por Saab.

La semana pasada, fiscales en Colombia congelaron ocho propiedades supuestamente pertenecientes a Saab, entre ellas una mansión en su ciudad natal de Barranquilla valorada en más de 7 millones de dólares, como parte de su propia investigación de lavado de dinero.