Tras dos tiroteos ocurridos el fin de semana en Estados Unidos, el presidente Donald Trump viajó este miércoles a El Paso, Texas, después de visitar Dayton, Ohio, para consolar a las víctimas, en medio de protestas que denuncian su retórica antiinmigración y lo acusan de atizar la violencia.

El avión presidencial Air Force One, aterrizó en El Paso, donde murieron 22 personas en un tiroteo el sábado, procedente de Dayton, en Ohio, donde otro ataque dejó nueve muertos el domingo.

En El Paso, donde un 83% de la población es latina, Trump se reunió junto a su esposa Melania, y lejos de las cámaras, con las víctimas y sus familiares, así como con el personal médico del Hospital Universitario.

“Hoy tuvimos un día increíble, como ustedes saben salimos de Ohio, y el amor, el respeto por la institución presidencial (…) ojalá hubieran estado ahí para verlo”, dijo a los periodistas.

El diario El Paso Times abrió este miércoles con una portada bilingüe a 5 columnas que decía: “Estamos sufriendo” en inglés, con el subtítulo en español “La frontera de luto: Paseños y juarenses comparten su pésame y su dolor”. Ocho de las víctimas mortales eran mexicanos.

El Paso es vecina a la mexicana Ciudad Juárez, y entre ambas hay un permanente trasiego de personas de uno y otro lado.

Desde el mediodía, varias organizaciones convocaron una protesta bajo el lema “El Paso firme”.

“Yo siento que no lo quiero aquí porque no creo que sea genuino”, dijo a la AFP una mujer que acudió a la manifestación.

Un presentador leyó desde un escenario cada uno de los nombres de los 22 muertos, a lo que los asistentes respondieron gritando “¡Presente!”, y una intérprete cantó “Gracias a la vida” de Violeta Parra.

“Ahora hay mas racismo contra los hispanos”, dijo a la AFP Claudia Rodriguez una mexicana que acudió a protestar.

Más temprano en Dayton, Trump visitó junto a su esposa Melania a los pacientes y al personal médico del hospital Miami Valley.

En el lugar, decenas de personas lo esperaron con pancartas que decían “Haga algo”, en tanto manifestantes inflaron un bebé inflable en pañales y con el rostro de Trump con el siguiente mensaje: “Deje de ser un bebé y enfréntese a la NRA”, en referencia a la Asociación Nacional del Rifle, que rechaza cualquier control al acceso, tenencia y porte de armas de fuego.

Otros manifestantes acudieron al lugar en apoyo a Trump, una muestra del dividido panorama que enfrenta Estados Unidos de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.

Retórica y política

Antes de despegar rumbo a Dayton, Trump dijo que su “retórica” une a las personas.

Pero los opositores de Trump le endilgan haber inspirado al atacante de El Paso con sus discursos contra los inmigrantes, a los que acusa de provocar una “invasión”.

El expresidente Joe Biden, que encabeza la carrera demócratas por la candidatura para competir contra Trump en 2020, acusó al mandatario de “encender la llama del supremacismo blanco”.

“Tenemos un presidente con una lengua tóxica que ha abrazado públicamente y sin disculparse al odio, al racismo y la división como estrategia política”, dijo.

El precandidato demócrata Beto O’Rourke, oriundo de El Paso, señaló que Estados Unidos había estado ignorando que el racismo, la intolerancia y el odio siempre habían estado presentes.

“Durante la mayor parte de nuestra historia reciente, siempre han estado ahí, fluyendo subterráneamente y con este gobierno han salido abiertamente y vienen directamente del presidente Trump”, dijo el político demócrata.

Al ser preguntado por esas críticas, Trump replicó: “No deberían estar haciendo política hoy”.

El director de medios de Trump, Dan Scavino, dijo en Twitter que el presidente había sido tratado como “una estrella de rock” en Dayton.

La Casa Blanca, que mantuvo apartadas a las cámaras alegando que no querían transformar la visita en una sesión de fotos, publicó sus propias imágenes del presidente con médicos, policías y víctimas.

Mayor control

Las masacres perpetradas por atacantes que actúan en solitario son habituales en Estados Unidos, donde las armas son fáciles de obtener legalmente.

Los defensores más acérrimos del derecho a portar armas mantienen desde hace mucho tiempo que las tragedias no son más que eventos aleatorios.

Trump dijo a los periodistas que tanto él como los líderes del Congreso apoyan un cambio en la legislación para impedir que personas con problemas mentales porten armas, imponiendo mayores controles.

Pero se pronunció en contra de prohibir la venta de fusiles de asalto, como las armas semiautomáticas que fueron utilizadas por los atacantes en las matanzas del fin de semana.

“Les puedo decir que no hay un apoyo político para eso en este momento”, dijo antes de viajar a Dayton.

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