La historia universal se puede contar de dos maneras en la ficción, manteniéndose fiel a los hechos en la medida de lo posible o transformándolos para acomodarlos a una visión artística concreta. El segundo sería el caso de The Great, la nueva miniserie sobre Catalina la Grande que viene firmada por el guionista de La favorita, Tony McNamara, una reconstrucción de la historia de Rusia ciertamente libre, provocadora e irreverente que escandalizará a los más puristas. Y puede que hasta a los que no tienen ni idea de historia.

The Great es nuestra recomendación streaming de la semana, que llega acompañada por la noticia de que tendrá segunda temporada.

Pero pongámonos en contexto. The Great es una serie limitada original de Hulu, disponible desde junio en España a través de la plataforma Starzplay. Con 10 episodios de aproximadamente una hora de duración, esta sorprendente sátira histórica del siglo XVIII nos muestra el ascenso al poder de la emperatriz más longeva de la historia de Rusia, Catalina II, conocida popularmente como Catalina la Grande, así como su relación con Pedro III, a quien tuvo que destronar para hacerse con la corona. 

En el papel de Catalina nos encontramos a la estadounidense Elle Fanning (Maléfica, The Neon Demon), mientras que el británico Nicholas Hoult (X-Men, Mad Max: Furia en la carretera) encarna al emperador Pedro, formando una pareja que destila entrega, pasión y disciplina interpretativa por los cuatro costados a pesar de su juventud. Y los acompaña un no menos excepcional elenco principal formado por Phoebe Fox, Adam Godley, Gwilym Lee, Charity Wakefield, Douglas Hodge, Sacha Dhawan, Sebastian de Souza, Bayo Gbadamosi y Belinda Bromilow. Uno de los repartos televisivos más afinados del año.

Como decía, la serie es una creación de Tony McNamara, guionista recientemente nominado al Óscar por La favorita, de Yorgos Lanthimos, película con la que tiene mucho en común al tratarse ambas de reconstrucciones históricas libres centradas en la figura de una reina (o en el caso de The Great, de una futura reina). Las dos hacen gala de un sentido del humor negro, con diálogos punzantes que pillan desprevenido y momentos de humor surrealista y disparatado. Pero en el caso de The Great, McNamara lleva más allá la comedia separándose del tono más sobrio del aclamado film de Lanthimos para adentrarse en terrenos más paródicos y exagerados, eso sí, sin perder de vista el trasfondo dramático de la historia.

The Great da comienzo por todo lo alto con la llegada de la princesa a la corte de Pedro III para casarse con él. Sus preconcebidas ideas románticas se hacen añicos nada más conocerlo y comprobar que se trata de un hombre cruel, malcriado y desconsiderado con el que no comparte su visión del amor. La serie se centra en la evolución de Catalina, de una joven forastera de 19 años, inocente e inexperta, a una mujer ambiciosa que sueña con hacerse con el poder y llevar a Rusia a una nueva era de esplendor.

Inteligente, apasionada de la lectura, detractora de la guerra y con una sed insaciable de conocimiento, Catalina se propone reformar una corte en la que la violencia, el vicio y la depravación son el pan de cada día, para así mover el país hacia el futuro mediante valores progresistas y la concordia entre pueblos. Pero para ello debe eliminar primero al obstáculo principal en su camino: el emperador. La relación con Pedro es tempestuosa, lo que la lleva a sentir auténtico desprecio ante él, obligándola a fingir interés mientras se enamora del hombre que su propio marido le ha proporcionado para satisfacer sus deseos sexuales, mientras que a su vez él se desahoga con otras mujeres. Sin embargo, a medida que se van conociendo, Pedro desarrolla muy a su manera un afecto por ella que le motiva a cambiar su infantil y caprichosa forma de ser. Este cambio de personalidad creará un conflicto interno en Catalina, mientras su complot para acabar con Pedro y conseguir el poder se desarrolla involucrando a varios miembros de la corte. 

Además de La favorita, The Great guarda muchas similitudes con María Antonieta de Sofia Coppola y la reciente serie de Apple TV+ Dickinson, donde se reimagina el pasado fusionando datos reales con detalles anacrónicos, tales como el uso de lenguaje actual, referencias cómicas a hechos futuros o música pop/rock. En The Great no hay zapatillas Converse escondidas, como tampoco se baila hip hop, pero desde luego no es la típica serie de época. Todos los capítulos terminan con un tema moderno -con Patti Smith, Primal Scream o Cat Power en su repertorio- y en ella podemos ver a Catalina haciendo una peineta o usando expresiones actuales, entre otras cosas.

MAKE RUSSIA GREAT AGAIN

Quien se acerque a The Great debe hacerlo teniendo muy claro que no va a ver una reconstrucción histórica 100% rigurosa, sino una revisión que se toma incontables licencias creativas. De hecho, la serie se encarga de recordarle al espectador al comienzo de cada capítulo que está ante una “historia ocasionalmente real”, mensaje que aparece en los títulos de crédito.

Normalmente, el cine y las series de época se toman sus sujetos y las eras que retratan con seriedad y exactitud, ya sean dramas “de tacitas” como Downton Abbey o The Crown o biografías como Catalina la Grande (disponible en Sky), reciente miniserie protagonizada por Helen Mirren que aborda la misma figura que The Great, pero en su etapa más madura. Sin embargo, The Great opta por retorcer la realidad para imaginar una historia distinta y ya de paso traerla al presente mediante temas como el machismo, la discriminación de clase o la violencia sexual, satirizando con lo común y socialmente aceptado que estaba en el pasado.

The Great se mantiene fiel a algunos aspectos y detalles de la biografía de Catalina la Grande. Es cierto que tuvo que luchar para que la aceptasen como ciudadana rusa y así preparar su camino hacia el trono, aunque algo que no vemos en la serie es cómo centró sus esfuerzos en la lengua y la conversión religiosa para lograr este objetivo. La verdadera Catalina también poseía una gran ambición intelectual y un enorme deseo de llevar a Rusia hacia la Ilustración, desempeñando un papel clave en el fomento del arte, la ciencia y la educación. De hecho, el episodio (escalofriantemente actual) en el que se produce un brote de viruela en la corte está basado en la realidad: la verdadera Catalina también abogó por la vacuna y se dio a sí misma una dosis el virus para demostrar su eficacia.

Pero a partir de esas verdades, McNamara se dedica a reordenar y reinterpretar la historia, cambiando la cronología, rejuveneciendo a Catalina (cuando llevó a cabo el golpe contra Pedro era mayor de lo que vemos en la serie), incorporando detalles inventados, incluso fantasiosos, y haciendo referencia jocosa a las leyendas más escabrosas sobre la emperatriz, como que era promiscua y había mantenido relaciones sexuales con un caballo, rumores creados para menoscabar su autoridad (Jacobin).

Teniendo claro que The Great no pretende darnos una lección de historia y por tanto aceptando el trato que propone, es muy fácil dejarse llevar y disfrutar de sus encantos, que son muchos: sus escandalosas intrigas palaciegas, su lujosa y ostentosa puesta en escena, su sensibilidad punk-pop, su elegante dirección, su precioso diseño de vestuario y por encima de todo, el impresionante trabajo de Elle Fanning y Nicholas Hoult. 

Ambos actores realizan aquí las que son las mejores interpretaciones hasta la fecha de sus jóvenes pero fructíferas carreras. Fanning interpreta a Catalina con la combinación perfecta de fuerza y fragilidad, de firmeza y vulnerabilidad, bordando su transformación de doncella inocente a mujer de armas tomar, especialmente en la intensa recta final, y humanizando al personaje sin sacrificar su lado más cómico y absurdo. Y Hoult está sublime, perfectamente caricaturesco y retorcido, dominando por completo cada escena en la que aparece, y abrazando el exceso para controlarlo con precisión y construir un personaje deleznable del que es imposible no enamorarse. Lo justo sería verlos nominados en la próxima temporada de premios.

Deliciosamente anacrónica, divertida, sorprendentemente salvaje, políticamente incorrecta, luminosa y oscura, con exabruptos de violencia, incorrección política y un acercamiento muy atrevido al sexo, The Great le da una vuelta de tuerca al género histórico para darnos lo inesperado. Aunque inicialmente fue catalogada como serie limitada, esta semana ha sido renovada para una segunda temporada. Y lo cierto es que la historia daba para ello. El final de la primera no parece un cierre definitivo y deja con ganas de ver cómo continuará el camino hacia el largo reinado de Catalina. No queda más remedio que celebrarlo estallando una copa en el suelo después de un brindis y gritando la palabra que más se repite a lo largo de la serie: ¡Hurra!