MADRID, 05 AGOSTO.- La cara con la que Pedro Sánchez compareció ayer para hacer balance del último movimiento del rey Juan Carlos no fue la misma con la que se despidió de los presentes en la rueda de prensa de Moncloa. La sonrisa del principio no tiene nada que ver con el gesto torcido del final. Entre medias, las explicaciones que acertó a dar sobre la negociación pactada entre Gobierno -sin Unidos Podemos- y Casa Real para facilitar la huida del emérito al extranjero. El presidente del Gobierno fue dándose cuenta paulatinamente del embrollo en el que se está metiendo. Pensaba que su estrategia de liderar un Gobierno de izquierdas vendiéndose, a la vez, como garante del pacto constitucional con la monarquía era perfecta. Pero poco a poco se está dando cuenta de que se ha equivocado. Tal y como se lo comentaron algunos consejeros la víspera, cuando se conoció el plan de fuga, la actitud más garantista era la de separar a Juan Carlos I de Felipe VI y, a continuación, recalcar que la Justicia es igual para todos. Pero no lo hizo. Y ahora tiene por delante varios errores para enmendar:

1. El primero es interno, ya que su pacto a dos bandas ha revelado que ha actuado a espaldas de su socio. Y conociendo la postura de Pablo Iglesias, se puede añadir que ha actuado en contra de los intereses de su compañero de coalición.

2. Ha volado el último puente que podía mantener en pie con ERC ya que, bendiciendo la huida del Borbón, ha legitimado al fugado expresident catalán Carles Puigdemont. A las puertas de unas posibles elecciones en Cataluña, Esquerra -que ha apoyado al Gobierno en su investidura- doblaba en las encuestas a un JxCat que se encuentra enredado en sus propios líos internos para conformar unas siglas y una estructura electoral. La defensa de Sánchez del fugado Juan Carlos rehabilita al fugado Puigdemont. En Junts per Catalunya están que no se lo creen. Pronto habrá noticias de Waterloo y el debate soberanista se reavivará haciendo muy difícil que ERC vuelva a apoyar al Gobierno en Madrid en ninguna de sus votaciones.

El ABC de España ha hecho una encuesta sobre la “polémica del Rey Juan Carlos y se les ha pasado la mano en la reflexión de las opciones… Cuando llegas a la segunda pregunta ya cualquier tema es demasiado complejo para responder ???????????????? pic.twitter.com/uHYh45Phhk— Larissa Costas (@Larissacostas) August 5, 2020

3. La jugada de Sánchez es sustituir los 13 diputados de Esquerra Republicana por los 10 Ciudadanos. En su cabeza suena bien. Pero se olvida que la probabilidad de pactar medidas que apoyen ERC y PNV es muy superior a la ecuación en donde los nacionalistas vascos pudieran alinear sus tesis con las del partido naranja. Y de esa pareja imposible dependen los Presupuestos Generales para que la legislatura avance sin tener que funcionar con las cuentas que dejó atadas Cristóbal Montoro.¿Acaso se puede legislar un país en base a lo que sucedió en 2018 sin tener en cuenta la pandemia y sus efectos?

4. Un repaso de las decenas de encuestas realizadas en las últimas horas por el conjunto de medios de comunicación -incluido el sondeo de ABC- demuestran que cerca del 80% de los españoles está en contra de las formas con las que don Juan Carlos pretende librarse de la Justicia huyendo a a la República Dominicana. Es decir, Pedro Sánchez maniobró ayer por su cuenta y riesgo en contra de ocho de cada diez españoles. Como recuerda el periodista de La Vanguardia, Pedro Vallín, “la última vez que un  presidente actuó contra la población por razones de Estado fue José María Aznar en la guerra de Irak”. Y todo el mundo sabe cómo acabó aquello, con un batacazo electoral ante un inexperto José Luis Rodríguez Zapatero. Por mucho que Sánchez saliera elegido en 2019, en ningún lugar figura que no pueda haber elecciones este otoño. Especialmente si no hay Presupuestos. Y ocho de cada diez votantes han demostrado estar hartos de la laxitud con la que se tratan los desmanes de la familia real.