CARACAS.- El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se metió en la polémica desatada por el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, quien semanas atrás dijo que en el país caribeño no había una dictadura sino un gobierno autoritario, y aseguró que quien diga tal cosa es “estúpido”.

En una entrevista publicada por el diario Folha de São Paulo, el mandatario chavista aseguró: “Decir que Venezuela es una dictadura es una estupidez histórica. Y quien lo diga es un estúpido”.

Así, el mandatario venezolano respondió a las críticas de dirigentes de izquierda de la región que cuestionaron el régimen bolivariano. La periodista mencionó los casos del expresidente uruguayo “Pepe” Mujica -quien opinó que en Venezuela hay una dictadura-, Alberto Fernández -quien habla de un “gobierno autoritario” en Venezuela donde se cometen “abusos”, aunque se niega a calificarlo como una dictadura-, y la exmandataria chilena Michelle Bachelet, alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, quien expuso en un contundente informe las violaciones a los derechos humanos que se cometen en ese país.

Al respecto, respondió que tuvo una “larga charla con Bachelet” cuando ella estuvo en Venezuela y que tiene una “fuerte polémica con ella”, al tiempo que consideró que en su informe hay “mentiras” y afirmaciones “sin ninguna prueba”. Sobre la realización del reporte por parte del equipo de la ONU, agregó: “Hablaron la gente, pero no escucharon. No vieron el esfuerzo inmenso que nuestro pueblo está haciendo en medio del asedio del bloqueo económico, profundamente criminal. Decir que Venezuela es una dictadura es una estupidez histórica. El que lo diga es un estúpido”.

-¿Incluso Mujica?

-Quien sea.

-Alberto Fernández dijo que hubo abusos.

-Quien lo diga, donde lo diga, es un estúpido. A Venezuela se la respeta; Venezuela es una democracia sólida, amenazada, asediada. En el momento en el cual Venezuela sufre su mayor asedio, atacarla desde la izquierda o la centroizquierda es una cobardía contra un pueblo noble, que supo resistir y va a seguir resistiendo y venciendo con los votos. Esa es nuestra ventaja. Y, como todos los ataques, como todas las miserias y agresiones, no pudieron con nosotros. No van a poder. Nuestra fuerza, como siempre digo, es de verdad. Nososotros somos de verdad. No estoy acá por ser un mago, un brujo. Estoy aquí porque hay un pueblo consciente y una fuerza popular que seguirá dando ejemplos históricos.

Además, Maduro comparó a la oposición venezolana vinculada a Leopoldo López con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y dijo que trabaja para la paz aunque el país está preparándose para defender su territorio en caso de intervención militar. “Bolsonaro es un extremista ideológico, declaró su admiración por (el dictador chileno Augusto) Pinochet, que es el Hitler de Sudamérica”, advirtió. “Es una estupidez que Bolsonaro se declare admirador de Pinochet y diga que la revolución bolivariana es una dictadura”, afirmó.

Para justificar su postura, el autodenominado “hijo de Chávez” aseveró que en 20 años se realizaron 25 elecciones en todos los niveles de la administración y las fuerzas chavistas vencieron en 23, varias de las cuales fueron denunciadas por la oposición como ilegales debido a cuestiones varias, entre ellas la prohibición de varios candidatos no oficialistas.

“De los 23 gobernadores, 19 son bolivarianos. De los 335 alcaldes, 307 son nuestros, por el voto. Todo lo que tenemos es por el voto popular”, afirmó.

Maduro junto a su esposa

Sin Guaidó

Ayer el gobierno venezolano anunció el inicio de diálogos y un primer acuerdo con un sector de la oposición al margen de su mayor adversario, Juan Guaidó, presidente encaragado, quien dio por agotadas las conversaciones auspiciadas por Noruega. “Hoy se ha firmado un acuerdo que abre las puertas hacia un gran diálogo para la paz, la convivencia nacional”, dijo Maduro en la televisión.

Suscrito ante miembros del cuerpo diplomático, el pacto prevé el retorno inmediato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) al Parlamento -único poder controlado por la oposición-, del cual se retiró en 2016.

Además establece una “mesa de diálogo” y compromete a cuatro movimientos con presencia minoritaria en el Congreso. “Se incorporarán a la Asamblea Nacional la fracción del PSUV y las fracciones aliadas”, señala el acuerdo, para el que Cuba, principal aliado de Maduro en la región, reclamó apoyo internacional. Por su parte, Guaidó calificó al acuerdo como “irresponsable”.

Agencias AFP y Télam

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