La temperatura supera los 31 grados a la sombra. El follaje de palmeras atempera el calor abrasador que baña la reserva natural Pacaya Samiria, uno de los pulmones del planeta en plena Amazonía de Perú, donde proteger la biodiversidad es un mantra.

Aquí viven siete comunidades, en su mayoría de la etnia Cocama-Cocamilla, que aprovechan los recursos naturales del entorno. Una de ellas es la comunidad 20 de Enero, compuesta por 95 familias que desde hace 18 años viven del sembrado y cosecha del aguaje (Mauritia flexuosa), el fruto emblemático de la reserva.

Hasta hace pocos años los pobladores cortaban las plantas de hasta 40 metros para recoger los aguajes. Ahora, para luchar contra la tala, recogen los frutos subiendo a las palmeras con un sistema constituido de dos cuerdas, conocidas como estrobos.

El fruto se comercializa para la preparación de bebidas y helados, jabones y aceites medicinales, utilizados contra la caída del cabello y el estrés.

“Para nosotros el aguaje es un tesoro. Estamos conservando este recurso para nuestros hijos. Acá se talaba el árbol, pero ahora lo conservamos”, dijo a la AFP Wiler Tuesta, presidente de la Asociación de Productores y Procesadores de Aceite de Aguaje.

Este hombre de 42 años, quien también preside la comunidad, vive con sus cuatro hijos y sus padres en una precaria casa de madera con techo de hojas de palmeras. Cocinan con leña, no tienen energía eléctrica y consumen y se asean con agua del río.

Él afirma que las autoridades no les dan suficiente apoyo.

Habitantes de la reserva nacional Pacaya Samiria en Perú navegan las aguas del río Marañón en una barca, el 24 de mayo de 2019
Habitantes de la reserva nacional Pacaya Samiria en Perú navegan las aguas del río Marañón en una barca, el 24 de mayo de 2019© AFP Cris BOURONCLE

“En la comunidad no tenemos luz, agua, salud”, dice. “Estamos olvidados”, se lamenta desde este lugar adonde solo se puede llegar en peque peque, una embarcación con motor pequeño, navegando por el río dos horas desde Nauta, en la ciudad portuaria de Iquitos, a unos 1.000 km al noreste de Lima.

Megadiversidad

En Pacaya Samiria existen 30.810 hectáreas de aguajales, llamados popularmente “bosques de la vida”, las áreas pantanosas donde crecen los aguajes.

En 2018 se cosecharon allí 21.327 sacos -de 40 kg- de frutos de aguaje, con un valor de venta de 129.000 dólares, según el ministerio del Ambiente. Mientras buscan cumplir con los requisitos sanitarios para abrir nuevos mercados, los productos se comercializan solo en Perú.

Recientemente, el presidente Martín Vizcarra eligió esta reserva para lanzar el plan Patrimonio Natural del Perú, un fondo que destinará 140 millones de dólares a proteger 38 áreas naturales que abarcan 17 millones de hectáreas del país.

Estos fondos serán utilizados en los próximos 20 años en la adquisición de equipos para el monitoreo de la vida silvestre, así como para aumentar y fortalecer la participación de las poblaciones locales e indígenas en la gestión de las áreas protegidas.

“Vamos a promover la cultura de la conservación y sostenibilidad para cuidar nuestras áreas protegidas”, aseguró Vizcarra desde la localidad de Buenos Aires, a orillas del río Marañón.

Ubicada en la región Loreto, la reserva natural de Pacaya Samiria es un área de bosque húmedo tropical inundable y tiene una extensión de más de dos millones de hectáreas, donde se aprovechan más de 60 especies de flora y fauna silvestre.

Un agricultor muestra una cosecha de aguajes, cerca de la ciudad de Iquitos, en la Amazonía, el 25 de mayo de 2019
Un agricultor muestra una cosecha de aguajes, cerca de la ciudad de Iquitos, en la Amazonía, el 25 de mayo de 2019© AFP Carlos MANDUJANO

Además del aguaje, en estas áreas amazónicas habitan miles de especies de flora y fauna, como la tortuga taricaya, el otorongo (jaguar en quechua) y el paiche, también conocido como pirarucú o arapaima, un pez de agua dulce considerado como uno de los más grandes del planeta.

La Amazonía cuenta con la mayor reserva de agua y la más variada biodiversidad de Perú, uno de los diez países más megadiversos del mundo.

“Para nosotros es muy importante este acuerdo porque nos va beneficiar en el cuidado de las áreas naturales”, dice a la AFP Jacobo Rodríguez, coordinador de la cuenca Yanayacu Pucate, en un puesto de vigilancia de la reserva a orillas del Marañón.

Guardianes de la Amazonía

Creada hace 46 años, esta área natural alberga una población indígena de unas 15.000 personas que aprovecha sus recursos naturales.

Vista de personas que viven a orillas del río Marañón, en la reserva natural Pacaya Samiria, el 24 de mayo de 2019
Vista de personas que viven a orillas del río Marañón, en la reserva natural Pacaya Samiria, el 24 de mayo de 2019© AFP Cris BOURONCLE

Según el ministerio de Ambiente, más de tres millones de hectáreas de territorios indígenas se encuentran superpuestas a las áreas naturales protegidas.

Las comunidades están logrando preservar la selva y generar sostenibilidad para mejorar su calidad de vida, de acuerdo con las autoridades peruanas.

La iniciativa puesta en marcha cuenta con apoyo de organizaciones como World Wildlife Fund (WWF), Andes Amazon Fund, Fundación Moore y Fondo para el Medio Ambiente Mundial.

“Necesitamos que otros países sigan el liderazgo de Perú para proteger la Amazonía”, afirma Carter Roberts, de la WWF.

Algunos expertos estiman que el planeta se halla peligrosamente en un punto de inflexión en la Amazonía, donde se ha perdido 17% de la selva en los últimos 50 años, acercándose cada vez más al 20% en el que se estima que los bosques se secarían.

Perú ocupa el cuarto lugar en extensión de bosques tropicales a nivel mundial. Estos bosques capturan y secuestran carbono, ayudando a mitigar lo efectos del cambio climático.