Al menos 200 migrantes ingresaron desde la población guatemalteca de Tecún Umán, en el suroeste, al puesto fronterizo mexicano de Ciudad Hidalgo, constató la AFP.

El grupo, en su mayoría de hondureños y algunos salvadoreños, pasó la frontera después de que agentes migratorios mexicanos registraran sus datos e iniciaran un trámite para concederles un permiso especial, en un plazo de cinco días.

El documento renovable les permitirá estar en México un año, obtener un empleo y acceder a servicios de salud y de educación.

Los migrantes, en su mayoría hondureños, abarrotaron el parque de Tecún Umán para pernoctar y volver a la carretera el viernes con el objetivo de ingresar a territorio mexicano y llegar a la frontera sur de Estados Unidos.

En el teatro al aire libre del parque, el ejército de Guatemala instaló una veintena de carpas de nailon verde, pero muchos dormirán en el suelo y otros colocaron sábanas para evitar el frío concreto.

Otras decenas se ubicaron en los alrededores para pasar la noche a la intemperie, mientras otros más afortunados se quedarán en un albergue improvisado de la municipalidad local o en el de la iglesia católica.

Decenas de hondureños hacían una larga fila para recibir alimentos para sus pequeños hijos en la iglesia católica y a un costado el ministerio de Salud guatemalteco repartía antibióticos y cremas por laceraciones en los pies, analgésico y gotas para los ojos por la irritación a causa del polvo de la carretera.

“Estamos un poco cansados, pero con la expectativa y la esperanza de llegar a Estados Unidos”, relató a la AFP el hondureño Tony Martínez, quien dejó a su esposa y dos hijos de 8 y 13 años en el Progreso Yoro.

Martínez comentó que dejó su pueblo por la pobreza y la violencia pues ya fueron asesinados un familiar y su papá por un grupo de pobladores que quiere adueñarse de un terreno.

Tras pernoctar la noche del miércoles en albergues en Ciudad de Guatemala algunos migrantes caminaron por el asfalto caliente, otros eran transportados en la parte trasera de pickups, y los más intrépidos se arriesgaban a subirse a las plataformas de camiones cargados con cemento o hierro.

Aunque inicialmente el grupo fue estimado en cerca de 1.000 personas, las autoridades guatemaltecas situaron en unos 2.000 el número de migrantes hondureños que partieron el martes de la ciudad de San Pedro Sula, en el norte de su país, emulando dos éxodos que salieron de ese país en octubre pasado.

Otra caravana de unos 200 salvadoreños salió el miércoles desde la capital del país centroamericano.

Estas corrientes migratorias han despertado la cólera del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien nuevamente pidió la construcción de un muro en la frontera de su país con México.

– Solidaridad –

Tres días de caminata bajo el sol y la lluvia hicieron mella en varios de los migrantes, que recibieron atención médica por presentar dolores de cabeza, complicaciones respiratorias y dolores estomacales, entre otras afecciones, dijo a la AFP Roxana Palma, psicóloga de la Casa del Migrante.

El flujo de migrantes rebasó la capacidad de ese albergue, de unas 350 personas, por lo que fue necesario habilitar otras áreas para recibirlos y proporcionarles alimentos, utensilios de aseo personal, leche y, en algunos casos, carros para transportar a los niños, agregó Palma.

“Nos atendieron bonito y estamos recuperados” para seguir la travesía, señaló Genaro, quien lamenta que en Honduras “a los pobres los están dejando más pobres”.

– “EEUU buscará deportarlos” –

Guatemaltecos, hondureños y salvadoreños quieren llegar a Estados Unidos principalmente agobiados por la pobreza y los altos indices de violencia criminal en sus países que integran el Triángulo Norte de Centroamérica.

Mientras la caravana avanza, el embajador de Estados Unidos en Guatemala, Luis Arreaga, lanzó un mensaje a los migrantes en las redes sociales.

“Insto a todo migrante que piensa entrar a los Estados Unidos de manera ilegal que desista de esa intención. Su intento de migrar fracasará. Será detenido y Estados Unidos buscará deportarlo”, señaló el diplomático.El gobierno mexicano de Andrés Manuel López Obrador anunció que destinará fondos para reforzar la seguridad en la frontera.Unos 11 hondureños han muerto en las caravanas anteriores, según las autoridades de Tegucigalpa. El último fue un joven de 23 años que se separó del grupo y fue arrollado por un tren en México.En diciembre, murieron dos niños guatemaltecos en suelo estadounidense mientras se hallaban bajo custodia de la patrulla fronteriza