CARACAS, 27 MAYO.- Al tiempo que el presidente de Venezuela,Nicolás Maduro, anunció ayer el comienzo de un proceso de flexibilización de las medidas tomadas para contener el coronavirus, Human Rights Watch (HRW) y la Universidad Johns Hopkins, que actualiza a diario los números del avance de la pandemia, denunciaron al gobierno bolivariano por esconder las cifras reales de casos y señalaron que las víctimas mortales son por lo menos 30.000.

“Creemos que las cifras, las estadísticas que proporciona el gobierno de Venezuela, las estadísticas de Maduro, son absolutamente absurdas y no son creíbles”, aseguró ayer en una videoconferencia José Miguel Vivanco, director de HRW para las Américas.

Por su parte la doctora Kathleen Page, médica y profesora asociada de la escuela de medicina de la Universidad Johns Hopkins que entrevistó a médicos y enfermeros venezolanos para un informe, aseguró que una estimación conservadora situaría la cantidad de muertos por el virus en “por lo menos 30.000”.

Maduro sostiene que la nación de cerca de 28 millones de habitantes realizó pruebas generalizadas y detectó poco más de 1200 casos y 11 decesos.

“En un país donde los médicos no tienen agua ni siquiera para lavarse las manos en los hospitales”, donde “el sistema de salud está colapsado totalmente”, donde hay “hacinamiento en barrios y cárceles” (…) en esas circunstancias que solo existan mil contagiados y solo 11 muertos no nos parece creíble”, agregó Vivanco.

El mismo día el presidente chavista habló sobre un “plan de flexibilización” de la cuarentena: “Vamos a preparar todo para que el lunes arranque el nuevo plan de flexibilización de la nueva normalidad vigilada y relativa”, señaló y explicó que el Ejecutivo “ya ha analizado todos los elementos necesarios para ajustar la vida económica del país, así como el aparato industrial con todos sus motores productivos”. “El aparato industrial ya está trabajando, todo se puede hacer si lo hacemos bien y de manera organizada”, dijo.

Ni agua ni jabón ni alcohol

Desde la Universidad Johns Hopkins indicaron haber hecho más de 300.000 pruebas para el coronavirus con tests serológicos, señalados por tener un alto índice de falsos negativos cuando uno está infectado. “Venezuela tiene 30 millones de habitantes” y con las condiciones actuales, cuando un 25% de la población carece de agua corriente de manera continua y debe salir a buscarla, “digamos que un estimado conservador es que 1% sea infectado con coronavirus”, dijo.

“Serían 300.000 casos”, de los cuales un 20% contraen la enfermedad en forma grave. Si de esos 300.000 infectados el 10% muere, “serían por lo menos 30.000 muertos (…) siendo terriblemente conservadora”, añadió Page, que contó que “en este momento en Venezuela el 60% de los hospitales indican que no tienen guantes o mascarillas” y “más del 70% no tiene acceso a agua, o jabón o alcohol en gel”.

“Es una situación realmente dantesca, donde los médicos tienen que traer su propia agua para lavarse las manos o para tomar” y donde los pacientes tampoco tienen agua, relató. “Uno de los cirujanos me dijo que tenía que lavarse las manos con el agua que cae del aire acondicionado” para prepararse antes de una cirugía, aseguró.

Incluso, explicó que otros médicos y enfermeras le contaron del olor nauseabundo, “a heces, a vómitos, a orina” en hospitales, donde son los familiares de los pacientes los que limpian los baños, y que a veces se pide a los pacientes que salgan al jardín a hacer sus necesidades, añadió.

Venezuela, devastada por una crisis sin precedentes y sin agua corriente de manera continua en 70% de sus hospitales, tiene “una dictadura que reprime” a periodistas y personal médico que intentan informar sobre lo que ocurre, y que “oculta cifras”, afirmó Vivanco. “Es una verdadera bomba de tiempo”, alertó.

Agencias AFP, AP y DPA