Durante 22 años, el Newseum presentó una variedad de exposiciones dedicadas a temáticas mundiales y cómo estas fueron tratadas en los medios de comunicación internacionales.

Fue además el templo para rendir homenaje a grandes personalidades del periodismo, locutores, corresponsales de guerra, fotoperiodistas y también para recordar a los más de 2.344 periodistas que han sido asesinados desde 1836 en el mundo.

El 31 de diciembre será el último día en que el museo abra sus puertas en su sede en Washington, Estados Unidos. La institución cierra porque no puede seguir financiando sus actividades, pero, ¿por qué pasa esto en una de las economías más grandes del mundo?
Se prevén seis meses para que el equipo del Newseum retire todas las piezas de sus 14 galerías, que serán guardadas en una bodega en Maryland. El edificio albergará ahora el campus de postgrados de la Universidad Johns Hopkins. La institución compró la lujosa construcción por 372 millones de dólares.

El alto costo de la entrada al Newseum, uno de los factores que provocaron el cierre

El Newseum nació en 1997 en Estados Unidos, en una época más bien esperanzadora para el periodismo, aunque en ese momento se enfrentaba a una crisis de legitimidad. El museo abrió sus puertas en la ciudad de Arlington y se quedó allí hasta 2008, cuando se trasladó al centro de Washington.

La construcción del edificio, ubicado entre el Capitolio y la Casa Blanca, costó 477 millones de dólares. Durante todos estos años se sostuvo gracias a los fondos de la organización Freedom Forum.

Pero, muchos visitantes del Newseum criticaron el hecho de tener que pagar casi 25 dólares de entrada, en una ciudad donde el Gobierno federal financia la mayoría de los museos que ofrecen exposiciones gratuitas al público.

A pesar del alto costo, el museo de las noticias logró recibir más de 10 millones de visitantes. En un artículo del ‘Washington Post’, aseguran que el Newseum dependía también de los ingresos de los alquileres del lugar, diseñado para albergar galas.

El espíritu del Newseum se divide en dos: por un lado, con la presentación de exposiciones que tienen preferencia por los momentos que más afectaron la emoción popular (Muro de Berlín, ataque a las Torres Gemelas, la Guerra de Vietnam) a partir de las portadas de los diarios de todo el mundo. Pero, por otro lado, también es criticable su construcción, pues, en su interior queda la evidencia del lujo de sus oficinas en los últimos pisos, dejando en claro, según el ‘Post’, las rígidas jerarquías incrustadas en el modelo corporativo del periodismo estadounidense.

A pesar de esto, el trabajo del museo durante todos estos años se destacó por el contenido de lo que presentó y la manera en que lo hizo, aunque, algunos creen que le faltó enfocarse más en el control corporativo y la corrupción del periodismo… en un país donde su actual presidente se ha atrevido a llamar “enemigos del pueblo” a sus periodistas.

Con AFP y medios locales