Tal vez las posiciones ideológicas de ambos los acerca de manera inusual y por eso el jefe del Gobierno israelí, Benjamín Netanyahu, viajó a Brasil para asistir a la toma de posesión del presidente electo Jair Bolsonaro, en la primera visita de un primer ministro de Israel al gigante sudamericano.

Netanyahu dijo antes de subir al avión, refiriéndose a Brasil, que tiene “un enorme potencial para el Estado de Israel, tanto en la esfera económica como de seguridad y política” y agregó que “es un gran cambio que Bolsonaro ha anunciado, y me alegra que podamos abrir una nueva era entre Israel y esta superpotencia llamada Brasil”, declaró.

El anfitrión brasileño prometió poco después de ser elegido el pasado mes de octubre, trasladar la embajada de su país a Jerusalén, frente a la inmensa mayoría de las naciones que la tienen en Tel Aviv. “Israel es un país soberano y debemos respetar eso absolutamente”, tuiteó Bolsonaro en su momento.

Fortalecer los lazos comerciales

El portavoz de la diplomacia israelí, preguntado sobre si Bolsonaro ordenará el traslado de la embajada de Brasil de Tel Aviv a Jerusalén, dando así un impulso a la posición israelí sobre la ciudad cuya parte oriental está ocupada a los palestinos desde 1967, declaró: “esperamos que sí”.

En Israel se percibe esta visita oficial como de gran importancia y el portavoz del Ministerio de Exteriores israelí, Emmanuel Nahson, aseguró que “los lazos entre Brasil e Israel tienen mucha relevancia y vemos ahora la toma de posesión del presidente Bolsonaro como una buena oportunidad para estrechar y fortalecer las relaciones entre los dos países”.

En su última reunión semanal del gabinete de Gobierno antes del viaje, el mandatario israelí hizo referencia a las expectativas económicas de su visita de cinco días. “Brasil es un mercado enorme, casi 250 millones de personas; la apertura de este mercado gigantesco creará nuevos empleos en Israel y ayudará mucho a la economía israelí”, dijo. Y desde el punto de vista diplomático, el jefe del Ejecutivo de Israel espera “un giro en las relaciones israelíes con el mayor país de Latinoamérica”.

Momentos de tensión en Israel

Esta visita, si bien prometida y anunciada, ha estado en la cuerda floja los últimos días desde que el Gobierno de Israel anunciara el adelanto electoral para el próximo 9 de abril. El primer ministro había sostenido tradicionalmente que no adelantaría las elecciones y que su mandato terminaría naturalmente en el mes de noviembre, sin embargo se vio obligado a aceptar el adelanto por desacuerdos en la coalición, el último por una ley de reclutamiento militar de los judíos ultra ortodoxos.

El miércoles pasado se aprobó la disolución del Parlamento (Knéset), el ambiente político entró en fase prelectoral y la oficina de Netanyahu confirmó a la prensa el viaje solo pocas horas antes de que se produjera.

El hijo mayor del jefe de Gobierno, Yair, le acompañará en esta visita, según informaron medios locales. La familia Netanyahu se apresuró a comunicar que todos los gastos del hijo serían cubiertos por ellos, según recogió el diario The Times of Israel.

En unos momentos en que pesan sospechas de corrupción sobre el primer ministro y su esposa, y que el adelanto electoral no era algo que el mandatario aparentemente deseara, las encuestas de intención de voto sin embargo le siguen colocando en cabeza.