BOGOTÁ (Reuters) – Un importante comandante del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que mensualmente recaudaba un millón de dólares para el mayor grupo guerrillero de Colombia, murió el jueves en un bombardeo de las Fuerzas Militares en una zona selvática del norte del país, informó el Ministro de Defensa.

La ofensiva militar, en la que también perdieron la vida otros tres guerrilleros, se realizó en zona rural del municipio de Montecristo, en el departamento de Bolívar, 980 kilómetros al norte de Bogotá, con la participación de aviones de la Fuerza Aérea, tropas del Ejército y efectivos de la Policía Nacional.

“Alias ‘Mocho Tierra’ era considerado como un objetivo de alto valor y estaba vinculado con la planeación y ejecución de acciones terroristas contra la población civil y la Fuerza Pública”, dijo en una declaración el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo.

“Tenía bajo su mando tres frentes del ELN y actualmente estaba encargado de acopiar las finanzas derivadas del narcotráfico y la explotación ilícita de yacimientos mineros en la región, cuyos dividendos mensuales eran de aproximadamente 4.000 millones de pesos”, agregó el funcionario.

El ELN, considerado como una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, declaró en cese al fuego de un mes en abril para contribuir a contener la expansión del coronavirus.

Pero después de que terminó el cese al fuego, reanudó su ofensiva contra la infraestructura petrolera y a comienzos de mayo el Ejército acusó a esa guerrilla de seis ataques contra el Oleoducto Caño Limón-Coveñas y de uno contra el Bicentenario.

El líder rebelde abatido llevaba más de 27 años en el ELN y en 1999 participó en el cinematográfico secuestro de los pasajeros de un avión Fokker que fue obligado a aterrizar en una zona selvática el norte de Colombia, dijo Trujillo.

El ELN, que cuenta con más de 2.000 combatientes, ha insistido en los últimos meses al Gobierno del presidente Iván Duque para que inicie un diálogo de paz que permita poner fin por completo al conflicto interno después del acuerdo de paz de 2016 con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Pero Duque exige un cese unilateral de hostilidades incluyendo la suspensión de secuestros, el reclutamiento de menores de edad y el uso de minas antipersonales como condición para iniciar un diálogo de paz, demandas que el ELN no acepta.

El mandatario mantiene las exigencias desde de que el grupo rebelde hizo explotar en enero de 2019 un carro bomba en una academia policial de Bogotá, en un ataque que dejó 22 cadetes muertos.

El ELN, acusado de financiarse del secuestro, la extorsión, el narcotráfico y la minería ilegal, ha fracasado con otros gobiernos en la búsqueda de un acuerdo de paz para acabar con una confrontación que ha dejado 260.000 muertos, debido a sus posiciones radicales, una cadena de mando difusa y disenso entre sus filas.