MEXICO, 25 NOV.La música regional está de luto con el fallecimiento de la icónica actriz y cantante Flor Silvestre, quien falleció a los 90 años de edad en su casa, el rancho El Soyate, ubicado en el estado de Zacatecas, según informó Televisa a través de su cuenta oficial de Twitter.

Según las primeras informaciones, Flor Silvestre murió rodeada de su familia que en todo momento estuvieron acompañándola en sus últimos momentos, hasta que su corazón dejó de latir.

Se espera que sus restos descansen al lado de su pareja de toda la vida, Antonio Aguilar.

Flor Silvestre es madre Pepe Aguilar y abuela de Ángela Aguilar, conocidos artistas que heredaron el amor por la música de ella y su compañero de vida, el legendario Antonio Aguilar. Pepe y Ángela se han convertido en dignos embajadores de la música ranchera.

Por el momento, ninguno de los integrantes de la familia Aguilar ha manisfestado su sentir en redes sociales, donde cuentan con un gran número de seguidores.

El legado de su espectáculo ecuestre

Su nombre real era Guillermina Jiménez Chabolla y nació un 16 de agosto de 1930, en Salamanca, Guanajuato. Se casó por primera vez con Andrés Nieto, cuando ella apenas tenía 16 años de edad y tuvo a su primera hija, Dalia Inés. Después se casó con el legendario locutor Paco Malgesto (1953-1959), con quien tuvo a sus hijos Francisco y Marcela Rubiales; pero el gran amor de su vida siempre fue Antonio Aguilar, con quien permaneció hasta que él murió en 2007 y tuvieron dos hijos varones, Antonio Jr. y Pepe Aguilar con quienes formaron una gran dinastía en la música vernácula.

Con un espectáculo ecuestre recorrieron todo México y parte de los Estados Unidos. El mismo espectáculo continúa llevándolo a cabo su hijos Pepe, ahora con sus hijos, entre los que destaca su hija Ángela quien en los últimos años ha alcazado notoriedad.

Destacada figura de la época de oro del cine mexicano

El trabajo de Flor Silvestre en el cine mexicano se cuenta principalmente en destacadas actuaciones que hizo durante la llamada época de oro, de donde se recuerdan títulos como “Los muertos no hablan”, “La cabeza de Pancho Villa”, “El hombre del alazán”, “Pueblo en armas”, “¡Viva la soldadera!”.

También destacó en clásicos como “Primero soy mexicano”, “La cucaracha”, “Escuela de verano”, “Tres muchachas de Jalisco”, “Caballo prieto azabache”, “Escuela para solteras” y “El bolero de Raquel” con Cantinflas, entre muchas otras.