El director de cine italiano Franco Zeffirelli, conocido por películas como “Hermano sol hermana Luna”, falleció este sábado a los 96 años en su casa de Roma, anunciaron los medios de comunicación locales citando a fuentes de la familia del cineasta.

Murió como consecuencia “de una larga enfermedad, que se agravó en los últimos meses”, añadieron.

“Nunca quise que llegara este día. Franco Zeffirelli partió esta mañana. Uno de los hombres más grandes en el mundo de la cultura. Nos sumamos al duelo de sus seres queridos. Adiós, querido maestro, Florencia nunca te olvidará”, tuiteó Dario Nardella, alcalde de Florencia (norte), donde nació el cineasta.

Director, guionista y productor, Zeffirelli dirigió más de 20 películas, y se dio a conocer internacionalmente en 1968 con su “Romeo y Julieta”, de la obra de William Shakespeare, por la que fue nombrado a los Óscar.

También adaptó otros Shakespeare, como “Hamlet”, en 1992, con Mel Gibson y Glenn Close, y “La fierecilla domada”, en 1967, con Elizabeth Taylor y Richard Burton.

Además, dirigió más de 30 obras de teatro y óperas.

Franco Zeffirelli, un esteta discípulo de Visconti y amante de ópera

Foto de archivo tomada el 2 de diciembre de 2006 del director italiano Franco Zeffirelli en rueda de prensa en Milán.
AFP/Archivos / PACO SERINELLI

El director italiano Franco Zeffirelli, fallecido este sábado a los 96 años, era el adalid de un cine esteticista aprendido de su maestro y amante Luchino Visconti.

Zeffirelli se inspiró en obras maestras de la literatura inglesa y en las grandes óperas, y su película más conocida, “Romeo y Julieta” (1968), es una adaptación de Shakespeare, igual que su “Hamlet” (1992, con Mel Gibson y Glenn Close), entre otros, una fidelidad que le valió en 2004 el título de “Sir” en Inglaterra.

También dirigió una treintena de obras de teatro y óperas, hasta 2012.

Franco Zeffirelli nació en Florencia el 12 de febrero de 1923, de una relacion adultera entre una dibujante de moda y un comerciante de seda y lana.

Hijo ilegítimo, rechazado por las dos familias, le pusieron un apellido sacado del aria “Zeffiretti Iusinghieri”, de la ópera de Mozart “Idomeneo”.

Su encuentro con el director de cine Luchino Visconti cambiaría su destino: se convirtió en su protegido y en amante, y en su ayudante en la realización de “Bellissima” (1951) y “Senso” (1954).

Su relación con Visconti fue volcánica, y acabó con una brutal ruptura, que Zeffirelli describió como muy dolorosa, pero que lanzó definitivamente su carrera artística.

Católico, homosexual y senador

Hacia el final de los años 1950, Zeffirelli empezó una carrera de director de óperas para la Scala de Milán y el Metropolitan de Nueva York. Dirigió a Maria Callas en “La Traviata” en Dallas en 1959 y “Tosca” en Londres en 1964. En el cine adaptó “La Traviata” (1982) y “Otello” (1986) de Verdi.

Realizó su primer largometraje, “Camping,” en 1958 y obtuvo su mayor éxito diez años después con “Romeo y Julieta”, que recibió cuatro nominaciones a los Oscars, entre ellas la del mejor director y de la mejor película.

Zeffirelli cuidaba tanto los decorados y los atuendos que el crítico Henry Chapier afirmó que era el único “capaz de crear en el cine el equivalente a los frescos del Renacimiento”.

En los años 1970, este católico declarado dirige dos películas de inspiración religiosa: “Francisco y el camino del sol”, sobre San Francisco de Asís, y la miniserie “Jesús de Nazaret”.

Sus convicciones religiosas lo llevaron a hacer campaña contra “La última tentación de Cristo” de Martin Scorsese, cinta presentada en Venecia al mismo tiempo que su “Toscanini” en 1988, antes de dar marcha atrás.

También se opuso al reconocimiento de las parejas homosexuales y fue uno de los raros artistas italianos en apoyar a Silvio Berlusconi, cuando el millonario se lanzó a la política en el inicio de los años 1990. Fue senador en la lista del magnate de la prensa de 1994 a 2001.

Casi centenario ya, el director italiano reconoció el pasado mes de marzo, en entrevista al Corriere della Sera, el peso de los años.

“La vejez es una enorme carga, pero sigo buscando ideas, para llevarlas a cabo (…) y eso al menos me ocupa”, dijo entonces el “maestro”.

También lamentó no haber podido llevar a cabo dos proyectos en su vida de director de cine: “una película sobre el Infierno de Dante”, imposible de producir debido al inmenso coste de los efectos especiales, y “un gran fresco sobre la vida y obra de los Médicis, la belleza misma, de la que yo ya dejaré de disfrutar un día”.

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