Morales convoca a elecciones en Bolivia y se multiplican las renuncias

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El presidente boliviano, Evo Morales, convocó este domingo a nuevas elecciones, tras una auditoría de la OEA que detectó “irregularidades” en los comicios del 20 de octubre, sin conformar a líderes opositores que volvieron a exigir su renuncia en medio de tensiones crecientes que causaron la dimisión de tres altos funcionarios.

El gobernante hizo el anuncio después de que la OEA pidiera celebrar nuevos comicios y anular las polémicas elecciones en las que Morales había sido reelegido, como conclusión de su auditoría.

En medio de una nueva ola de violencia, dos ministros y el presidente de la Cámara de Diputados renunciaron a sus cargos.

Las Fuerzas Armadas ordenaron “operaciones militares aéreas y terrestres para neutralizar a grupos armados que se encuentran actuando fuera de la ley”, dijo su comandante en jefe, Willims Kaliman.

Disconformes con los anuncios de nuevos comicios, opositores que piden la renuncia de Morales atacaron la casa del presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, en Potosí (suroeste), que tras lo ocurrido renunció a su cargo.

El ministro de Minería, César Navarro, presentó igualmente su renuncia luego de que su casa, también en Potosí, fuera incendiada por un grupo de opositores. Le siguió la renuncia del ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez.

Morales decidió esta mañana “convocar a nuevas elecciones nacionales que, mediante el voto, permitan al pueblo boliviano elegir democráticamente a nuevas autoridades”.

Y “renovar la totalidad de vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE)”, como pidió la OEA.

Sin embargo, los principales opositores, el expresidente Carlos Mesa (2003-2005), a quien había derrotado Morales en primera vuelta, y el líder cívico Luis Fernando Camacho presionaron por la renuncia de Morales.

“Si le queda un ápice de patriotismo, debería dar un paso al costado”, dijo Mesa.

Camacho aseguró que “Morales ha fracturado el orden constitucional y debe renunciar”. Y exigió la dimisión de los miembros de los otros poderes del Estado.

El mandatario izquierdista, quien no aclaró si será candidato ni fijó fecha para los nuevos comicios, tomó la decisión tras el lapidario informe de la OEA y mientras la tensión escalaba en el país al cabo de la tercera semana de protestas que sumaron el viernes motines policiales.

La violencia ha causado hasta el momento tres muertes y al menos 383 heridos, según la Defensoría del Pueblo.

La violencia se expandió este domingo. Al menos tres heridos, uno por arma de fuego, dejó una emboscada en una zona del altiplano contra autobuses con opositores que viajaban hacia La Paz.

– “Irregularidades” –

Bien temprano, la OEA emitió en un comunicado: “La primera ronda de las elecciones celebrada el 20 de octubre pasado debe ser anulada y el proceso electoral debe comenzar nuevamente (…) tan pronto existan nuevas condiciones que den nuevas garantías para su celebración, entre ellas una nueva composición del órgano electoral”.

Según la OEA, “en los cuatro elementos revisados (tecnología, cadena de custodia, integridad de las actas y proyecciones estadísticas) se encontraron irregularidades, que varían desde muy graves hasta indicativas”.

Por ello, decide “cuestionar la integridad de los resultados de la elección”, dice el informe.

Morales, en el poder desde 2006, había accedido a un cuarto mandato hasta 2025 en primera vuelta con el 47,08% de los votos y más de diez puntos porcentuales por delante de Mesa (36,51%), según el cómputo oficial objetado por la oposición.

Para incrementar la presión sobre Morales, Camacho, una de las voces opositoras más fuertes tras los comicios, anunció que el lunes le llevará a la casa de gobierno junto a otros opositores una carta de renuncia que espera firme el mandatario.

– Repercusión internacional –

En el Vaticano, el papa Francisco había exhortado en su oración matutina a los bolivianos a esperar en “paz y serenidad” los resultados de la auditoría.

Tras conocerse el resultado, Estados Unidos pidió a la OEA que envíe una misión a Bolivia para asegurar que las nuevas elecciones sean “libres y justas”.En tanto, Cuba respaldó a su aliado Morales y llamó a condenar la “aventura golpista del imperialismo y la oligarquía” en Bolivia, según su cancillería.- “Manipulaciones de magnitud” -Las protestas que estallaron tras los comicios comenzaron en la región oriental de Santa Cruz, la más rica de Bolivia, y se extendieron a otras ciudades, incluida La Paz.El sábado habían sido incendiadas las casas de dos gobernadores partidarios de Morales, así como la de Ester, hermana del presidente, en Oruro (sur).Más temprano, Morales había convocado a los partidos opositores a un diálogo -al que se negaron-, excluyendo a los poderosos comités cívicos regionales que lo tenían cercado con protestas.Los paros causaron pérdidas por unos 12 millones de dólares, según cifras oficiales.El informe de la OEA consigna que “las manipulaciones al sistema informático son de tal magnitud que deben ser profundamente investigadas por parte del Estado (…) y deslindar las responsabilidades de este caso grave”.Y añade que “resulta improbable estadísticamente que Morales haya obtenido el 10% de diferencia para evitar una segunda vuelta”.La oposición había rechazado la auditoría de la OEA por considerarla una decisión “unilateral”.Además, la oposición reprocha al mandatario desconocer un referendo de 2016 en el que los bolivianos rechazaron la reelección indefinida. Un fallo en 2017 de un tribunal constitucional afín le permitió ser candidato.

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