El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, sacudió la alicaída industria del país al nombrar este viernes ministro de Petróleo a Tareck El Aissami, alto funcionario sancionado por Estados Unidos, y presidente de la estatal PDVSA a Asdrúbal Chávez, familiar del fallecido exmandatario socialista Hugo Chávez.

El Aissami, vicepresidente del área económica, queda “facultado” para la “reestructuración y reorganización” del ministerio, indica un decreto divulgado en la Gaceta Oficial, en momentos en que los precios del crudo colapsan por la caída de la demanda en medio de la pandemia del nuevo coronavirus y la producción venezolana sigue de capa caída.

El nuevo ministro encargado de Petróleo está entre las decenas de colaboradores de Maduro sancionados por la Casa Blanca.

El Departamento del Tesoro ordenó en febrero de 2017 congelar cuentas y bienes que pueda tener en Estados Unidos, al acusarlo de “narcotráfico”.

El pasado 26 de marzo, El Aissami figuró entre los funcionarios contra los cuales la justicia estadounidense presentó cargos por “narcoterrorismo”, incluido Maduro, con millonarias recompensas por información que conduzca a su captura: 15 millones de dólares por el jefe de Estado y 10 millones por él.

Por su parte, Asdrúbal Chávez fue designado presidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA).

El nuevo jefe de PDVSA -primo del expresidente Chávez (1999-2013)- dirigió la filial de la estatal en Estados Unidos, Citgo, desde 2017 hasta que Washington le revocó su visa a finales de 2018.

Washington entregó el control de Citgo a Juan Guaidó, líder parlamentario opositor que reconoce junto a más de 50 gobiernos como presidente encargado del país caribeño, luego de que la mayoría legislativa declarara “usurpador” a Maduro alegando que fue reelecto fraudulentamente.

El general Manuel Quevedo ocupaba los cargos de ministro de Petróleo y presidente de PDVSA desde noviembre de 2017.

El pasado viernes, el precio del barril de crudo venezolano quedó por debajo de los 10 dólares, ubicándose en 9,9 dólares, un retroceso a niveles de 1998, cuando promedió 9,38 dólares.

Esta caída se produce mientras la producción de PDVSA se ubica en poco más de 700.000 barriles diarios, según reportó el gobierno chavista a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Era de 1,9 millones cuando Quevedo asumió y superaba los tres millones de barriles diarios en 2008.

Los precios del petróleo caen en el mundo, afectados por la sobreoferta cuando la demanda está en caída libre por las medidas de confinamiento contra el coronavirus.

Emergencia energética

El especialista petrolero Luis Oliveros, economista especializado en el sector petrolero y profesor universitario, cree que la designación de El Aissami no es necesariamente un desafío a Estados Unidos.

“Ha sido pieza fundamental tanto de Chávez como Maduro antes de las sanciones”, dijo a la AFP, resaltando que el funcionario ha demostrado cierta apertura hacia el sector privado como vicepresidente económico y que ello podría ser útil para intentar reactivar la industria luego de una “gestión muy mala” de Quevedo.

Maduro avanzó en la reorganización petrolera que prometió el pasado 19 de febrero, cuando declaró la “emergencia energética” en Venezuela tras sanciones de Washington a una filial de la petrolera rusa Rosneft. La firma fue acusada de ayudar a Caracas a comercializar su crudo, sobre el cual pesa un embargo estadounidense.

El mandatario había nombrado entonces para esa renovación una comisión encabezada por El Aissami, que designó directivos en sectores clave de PDVSA como exploración y producción, refinación o finanzas.

Puso también en marcha investigaciones que dejaron varios detenidos, acusados de corrupción e incluso de entregar “información confidencial” a Estados Unidos.

Carlos Mendoza Potellá, exasesor petrolero en el Banco Central de Venezuela, es escéptico. Ante el deterioro de PDVSA, comentó a la AFP, “va a ser muy difícil recuperar incluso (una producción) de 1.000.000 de barriles diarios”.

Durante la cuarentena por el COVID-19 se agrava la escasez de gasolina en Venezuela. Largas filas de vehículos se observan en estaciones de servicio en Caracas, que se había mantenido a salvo del desabastecimiento de combustible, crónico hace años en el interior del país, en especial en regiones fronterizas.

Los venezolanos sufren una devastadora crisis, con hiperinflación y depreciación de la moneda. El gobierno anunció este viernes un aumento del ingreso mínimo de 77,7%; pero tras el alza apenas alcanza el equivalente a 4,6 dólares mensuales.