Primer partido de la Supercopa de España con el nuevo formato. Semifinal entre Real Madrid y Valencia en Arabia Saudí. ​Los blancos se impusieron a los chés con sobriedad. El Valencia maquilló el resultado con un penalti en el tiempo de descuento.

LO BUENO: el centro del campo del Real Madrid

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El partido no tuvo mucha intensidad, pero el Real Madrid, jugando a un ritmo lento, dio una lección de fútbol. La posesión fue para los blancos, que jugaban de verde, desde el primer minuto hasta el último. Sometieron al Valencia a su antojo y aportaron el espectáculo. Además, los mismos que controlaron el balón marcaron los goles: Kroos, Isco y Modric.

LO MALO: el despiste del Valencia

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La semifinal de Supercopa de España entre Real Madrid y Valencia recordó a Anfield. Los jugadores del Valencia estaban protestando y fuera de sitio cuando hubo un córner a favor del Real Madrid.

El propio Jaume, portero de ​los de Mestalla, incluso se salió de su portería para dar indicaciones. ​Kroos, preparado para lanzar el córner, aprovechó el despiste de sus rivales para tirar desde el córner directamente a puerta.

El alemán no solo estuvo listo, sino que además mostró su clase en el golpeo de balón para que el esférico terminara dentro de la portería. Grave error de los valencianistas. Más allá de esto, el Valencia no dio la talla.

LO FEO: el ambiente

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Sobre el césped vimos un partido de fútbol con más o menos intensidad, pero más allá de ello, no parecía que fuera unas semifinales de un torneo, más bien parecía un encuentro amistoso. El estadio no se llenó y, desde la televisión, se apreciaban muchas butacas vacías. Las cifras oficiales afirmaron que fueron 40.000 personas, pero la imagen hacía pensar que eran menos.

Los aficionados que se acercaron hasta allí, no aportaron pasión a un encuentro que por momentos pareció un amistoso. Nadie animó, nadie presionó y nadie intentó hacer de la grada una olla a presión. Llamó la atención que aplaudieron más la entrada de Marcelo o James Rodríguez que los goles.