Ya en su hotel, Ramos dijo a Reuters que un agente del servicio de migración venezolano le informó que sería deportado junto a su equipo el martes por la mañana.

Los periodistas fueron retenidos en el Palacio de Miraflores cuando llevaban 15 minutos de entrevista, contó Ramos a Univision, y les fueron quitados sus celulares.

“Jamás imaginé que iban a robar nuestro trabajo, nuestros equipos. No quieren que el mundo sepa lo que pasa cuando su líder es cuestionado”, dijo Ramos a la cadena de televisión.

“Estuvimos detenidos por más de dos horas, no sabía dónde estaba mi equipo… y cuando te encierran en un cuarto… sí estaba preocupado”, agregó el periodista.

De acuerdo con el relato del presentador, Maduro se levantó de la entrevista después de mostrarle imágenes de gente comiendo de la basura y de varias preguntas como si se considera presidente o dictador, sobre las acusaciones de ser un usurpador en el cargo y si creía que era responsable de muertes.

Maduro ha venido resistiendo la creciente presión para que abandone el poder de parte de la comunidad internacional, que considera que su reelección fue fruto de unos comicios que no respetaron mínimas condiciones democráticas y no permitieron participar a los principales líderes opositores.

Venezuela quedó sumida en su peor crisis política en décadas cuando el líder opositor Juan Guaidó se autoproclamó presidente encargado en enero y obtuvo el apoyo de decenas de países.

En un mensaje de Twitter, Guaidó condenó la detención de Ramos por parte del gobierno. “El desespero del ‘usurpador’ (Maduro) es cada día más evidente, no pudo responder a sus preguntas”.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, dijo que lo ocurrido con el periodista era un nuevo ataque de Maduro a la libertad de expresión y exigió la devolución de equipos y material a Univision. “Déjenlos trabajar”, dijo en la red social.

El ministro de Comunicación venezolano, Jorge Rodríguez, aunque no se refirió directamente al episodio dijo por Twitter que muchos periodistas pasaron por Miraflores e hicieron su trabajo sin problemas y escribió: “No nos prestamos a shows baratos”.

El ministro Jorge Rodríguez -uno de los más poderosos de Venezuela- con Nicolás Maduro. Rodríguez dijo que “por Miraflores han pasado centenas de periodistas que han recibido el trato decente que de forma habitual impartimos a quienes vienen a cumplir con el trabajo periodístico”,  REUTERS/Manaure Quintero

Efectivos de los servicios de inteligencia se encontraban en el hotel donde se hospeda Ramos, y personal del establecimiento no permitía la entrada ni la salida de nadie. Afuera del hotel había unos seis agentes armados, según testigos de Reuters.

Pero eso no fue todo: A Ramos -quien es uno de los periodistas de habla hispana más influyentes en Estados Unidos- y sus compañeros los metieron en una habitación a oscuras: “Nos encerraron en un cuarto de seguridad, apagaron las luces”.

Además, les “arrancaron los celulares” y se quedaron con muchas “cosas personales”,  dijo Ramos ya liberado al hablar desde el hotel de Caracas donde se alojan.

Al final lograron salir sin que les devolvieran sus teléfonosmaterial periodístico ni cuatro cámaras.

“Se robaron mi trabajo”, dijo Ramos. “Mi trabajo es hacer preguntas”.

Al parecer el equipo periodístico sería deportado este martes, fecha en que de cualquier forma tenían programado su regreso a Miami.

“No tenemos nada”, se lamentó el periodista, conocido en toda América Latina, que se caracteriza por un estilo incisivo que también le causó problemas en su día con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por sus políticas antiinmigrantes.

“Un trato decente”

El gobierno de Venezuela rechazó la versión de Ramos y lo acusó de intentar montar un incidente internacional después de que altos funcionarios del Departamento de Estado y el senador Marco Rubio retransmitieron reportes en las redes sociales sobre lo que llamaron la detención de Ramos, al mismo tiempo en que se transmitía una entrevista grabada horas antes con la cadena estadounidense ABC.