Lo sucedido en el Uber de Nuevo México no es precisamente un caso de “fraude de vómito”, según las autoridades que investigan el asesinato de uno de los pasajeros. Pero los ánimos se caldearon por este tema.

La familia de James Porter, el pasajero de 27 años que murió, está demandando al conductor y a Uber por lo sucedido el Día de San Patricio. Ellos alegan que el operador de la aplicación de transporte fue negligente en la contratación, retención y supervisión del chofer del auto, quien disparó varias veces a su cliente, tras una acalorada discusión por este cobro.

El conductor afirmó a las autoridades de Alburquerque que le disparó a Porter “en defensa propia”, a medida que aumentaba su discusión sobre la tarifa de limpieza por el vómito.

Según la política de Uber los viajeros son responsables de pagar una tarifa de limpieza entre 80 a 150 dólares por vomitar dentro del vehículo del conductor y no son pocas las denuncias por “fraude de vómito” de usuarios de Uber, Lyft y otros servicio similares en el país.

La tragedia también vino a echar más leña al fuego sobre los casos de fraude de conductores que han reportado falsos vómitos de pasajeros en sus autos para cobrar esa tarifa y quedarse con un poco más de dinero.

Al parecer, ya es tendencia hacer estos cobros extras por algo que no sucedió.

El diario Miami Herald reportó que en el 2018 hubo un repunte de “fraudes de vómitos” presuntamente por parte de conductores de Uber y Lyft. El propio diario documentó las reclamaciones de varios usuarios que aseguraron que les habían cobrado gastos de limpieza sin ellos haber vomitado en los autos que contrataron para su servicio.

Los conductores deben enviar fotos a la aplicación como prueba de que el pasajero vomitó en el auto, y luego Uber agrega la tarifa de limpieza en el recibo del viaje que se le entrega a cada usuario al terminar el recorrido.

No pocos afectados han alegado que las fotos también son falsas, que habían sido preparadas por los propios conductores para cobrarles de más, a pesar de que Uber aseguró al Miami Herald que “la gran mayoría de los informes de tarifas de limpieza son legítimamente el resultado de que alguien hizo un desastre en el auto. Cuando encontramos un caso confirmado de fraude, tomamos las medidas apropiadas”.

Aunque los usuarios pueden reportar cualquier fraude por la propia aplicación, el trágico final del pasajero de Uber en Nuevo México por la discusión del cobro de esta tarifa extra de limpieza demuestra que este asunto es más complejo de lo que se puede pensar. Ya no solo se presta para un supuesto fraude. También fue la causa de un homicidio.

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