La Corte Suprema ordena investigar a Bolsonaro tras las acusaciones de Sergio Moro

Sergio Moro, titular de justicia hasta el pasado viernes, cuestionó durante su renuncia la interferencia política del mandatario en el nombramiento de cargos técnicos. La investigación tiene como objetivo esclarecer si Bolsonaro ha podido cometer un eventual delito de falsedad ideológica, coacción, prevaricación u obstrucción de Justicia.

La Corte Suprema de Justicia ha ordenado investigar al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, a quien al exministro de Justicia Sergio Moro acusó de haber interferido políticamente en el Poder Judicial.

La decisión ha sido tomada por el magistrado Celso de Mello quien a última hora de este lunes ha respondido a la solicitud realizada el viernes anterior por el Fiscal General de la Nación, Augusto Aras. En un comunicado, el Supremo ha informado de que la investigación deberá realizarse en el plazo de los próximos 60 días.

Moro, quien como juez condenó a prisión al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva,cuestionó el pasado viernes la interferencia política del mandatario en el nombramiento de cargos técnicos, incluido el del director de la Policía Federal y presentó su renuncia argumentando que ya no podía preservar la independencia de la Policía Federal, después de que Bolsonaro cesara al jefe del cuerpo, Mauricio Valeixo, que era una persona que mantenía una estrecha confianza con el titular de Justicia.

Moro, que es uno de los investigadores más conocidos en materia de lucha contra la corrupción y podría ser llamado a testificar y a presentar pruebas en el caso, insinuó que esa interferencia en los nombramientos pretendía frenar una serie de investigaciones judiciales que comprometerían a tres de los hijos de Bolsonaro: el diputado federal Eduardo, el senador Flávio y el concejal de Río de Janeiro Carlos.

Dos de los procesos que salpican al clan abordan un supuesto “gabinete del odio” que estaría dirigido por Carlos y se dedicaría a difundir en las redes bulos contra sus adversarios políticos; y otro afectaría a Flávio por supuestamente confiscar ilegalmente parte de los salarios de sus colaboradores en su época de concejal en Río.

Según el magistrado que ha dado la orden, es posible abrir una investigación contra Bolsonaro ya que los hechos narrados por Moro se relacionan con el ejercicio del cargo del mandatario.

Según la Constitución brasileña, el presidente no puede ser investigado por actos que hayan ocurrido fuera del ejercicio de su mandato. “Los crímenes presuntamente cometidos por el Presidente de la República, según lo informado por el entonces Ministro de Justicia y Seguridad Pública, parecen mantener (…) una conexión íntima con el ejercicio del mandato presidencial“, ha argumentado De Mello en su decisión.

La apertura de la investigación en el Tribunal Supremo tiene como objetivo esclarecer si Bolsonaro cometió un eventual delito de falsedad ideológica, coacción, prevaricación u obstrucción de Justicia, entre otros. En caso de que las acusaciones de Moro no se comprueben, la declaración del exministro puede constituir un delito de “denuncia calumniosa”.

Un pastor evangélico, nuevo ministro de Justicia

BRASILIA, 28 ABRIL.- Por su parte, Bolsonaro ha anunciado este martes al sustituto de Moro al frente de Justicia y Seguridad Pública. El abogado y pastor presbiteriano André de Almeida Mendonça se hará cargo de la cartera según ha publicado el Diario Oficial, donde el mandatario también ha informado del nombramiento de Alexandre Ramagen como nuevo director de la Policía Federal.

El nuevo ministro, quien además es pastor de la iglesia presbiteriana, estaba al frente de la Oficina de Abogacía del Estado. El líder ultraderechista quería para ese cargo a Jorge Oliveira, actual titular de la Secretaría-General de la Presidencia y hombre de su estrecha confianza, pero ha optado por una persona de perfil más técnico, tras las acusaciones de Moro que han conducido a esta investigación.

Después de año y medio en el poder, Bolsonaro vive actualmente la mayor crisis política de su mandato, que se suma a la problemática que afronta por la pandemia del coronavirus, que ya deja más de 4.200 muertos y se acerca a los 70.000 casos confirmados.

A su reiterada insistencia en considerar a la COVID-19 como una “gripita”, lo que ya hacía cuestionar su gestión frente a la pandemia, se une la salida de dos de sus ministros “estrella”, en menos de diez días. Además de la renuncia el viernes pasado del exjuez Moro, ocho días antes tuvo lugar la salida del titular de la cartera de Salud Luiz Henrique Mandetta.