Jürgen Klopp, el “perdedor de lujo, consiguió al fin su recompensa

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“No me veo como un perdedor”, había afirmado la víspera de la final de Liga de Campeones, convencido de que su profecía iba a ser más fuerte que su maldición, y así cuatro años después de su llegada en 2015 al Liverpool, Jürgen Klopp levantó un trofeo… ¡Y nada menos que la Champions!.

“Así es como entiendo la suerte: si trabajas (para ganar un título), llegará un día u otro”: a fuerza de perseverancia frente a la mala suerte y de una constancia a toda prueba, el técnico alemán llevó al Liverpool, vencedor 2-0 frente al Tottenham este sábado en Madrid, a lo más alto del fútbol europeo.

De golpe, Klopp ha entrado en la leyenda de los Reds al nivel de los míticos Bob Paisley y Bill Shankly.

A pesar de su juego atrevido y una gestión fuera de lo común, el destino deportivo de este carismático rubio de las gafas translúcidas, marcado por tres finales europeas perdidas podría haber sido otro.

“¡Probablemente soy el que tiene el récord del mundo de semifinales ganadas en estas siete temporadas! Si tuviera que escribir un libro sobre eso, nadie lo leería”, admitió con humor el viernes.

Maldición

Y es que desde su primera hazaña inacabada en la más prestigiosa de las competiciones continentales con el Borussia Dortmund en 2013, el exjugador de la segunda división alemana sufrió una auténtica maldición.

Derrotado con el Liverpool en la final de la Europa League, la segunda competición de clubes, por el Sevilla en 2016, Klopp cayó el pasado año frente al Real Madrid de Zinedine Zidane en su intento de conseguir la sexta Copa de Europa de la historia del club inglés.

El seleccionador alemán del Liverpool, Jurgen Klopp, asiste a una sesión de entrenamiento en el Estadio Metropolitano de Madrid, el 31 de mayo de 2019
© AFP GABRIEL BOUYS

Y está la liga inglesa, que el Liverpool no gana desde 1990 y que este año se le volvió a escapar pese a un resultado histórico (97 puntos frente a los 98 del Manchester City). ¡Nunca en los anales de la Premier League, un segundo clasificado había tenido tal rendimiento!

Su tercera final de Champions, la segunda consecutiva con el Liverpool, ha sido finalmente la buena. Una gran recompensa para el extécnico del Maguncia (2001-2008), considerado por los analistas y sus homólogos europeos, como el mejor entrenador “del momento”.

“Si fuese jugador, me gustaría ser entrenado por este tipo, que da una imagen de técnico cercano a sus jugadores, muy exigente, muy duro, pero que te da ganas de superarte”, había afirmado a la radio RMC Christophe Galtier, elegido mejor entrenador de la liga francesa esta temporada.

Siempre listo para dar un buen titular a los medios y aficionado al “heavy metal”, Klopp logró sobre todo la hazaña de hacerse querer por la muy exigente ciudad de los Beatles, tanto por su eléctrico estilo de juego como por su personalidad humilde y auténtica.

“Normal one”

El que fue calificado de ‘Normal One’ a su llegada al banquillo del Liverpool no ha descuidado su proximidad con los aficionados ‘Reds’, hasta el punto de ir a beber una cerveza con sus vecinos en el pub de su barrio, o pasear a sus perros junto al río Mersey como otro señor cualquiera.

El punto culminante de su relación con los ‘Scousers’ sigue siendo, sin duda, su obra maestra en la vuelta de semifinales de la Champions hace tres semanas: la ya famosa ‘Redmontada’ contra el FC Barcelona sobre el césped de Anfield.

Derrotado 3-0 por el equipo encabezado por Leo Messi en la ida, su equipo logró lo imposible ganando 4-0 en casa tras varias arengas inspiradoras y una buena táctica.

¡Y eso sin sus estrellas Mohamed Salah y Roberto Firmino!

Loco de alegría al final del partido, inmortalizó esa noche única cantando junto a sus jugadores el famoso himno “You’ll never walk alone”, en una escena para la posteridad.

“No es gracias a la táctica, ni a la filosofía de juego”, dijo José Mourinho, el antiguo “Special One” ahora comentarista en beIN Sports.

“Es una cuestión de corazón, de alma y de la empatía fantástica que ha creado con su grupo de jugadores”, lo que hizo la diferencia, añadió.

“¡Si hubiera sabido que esto era así aquí, sin duda habría aceptado un contrato más pequeño!”, se había entusiasmado Klopp y con la hazaña de este sábado, su historia de amor está lejos de acabarse…

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