El histórico dirigente de ETA José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, Josu Ternera, detenido este jueves en Francia, vivía solo en un refugio de montaña entre pistas de esquí y portaba 4.000 euros en metálico en el momento en el que fue arrestado, cuando se dirigía a un centro hospitalario.

Según informa ‘El Correo’, basándose en las declaraciones de los vecinos de la pedanía de Saint Nicolas de Veroce, se hacía pasar por Bruno Martí, un escritor venezolano. Al parecer, hacía mucho deporte y siempre iba andando a todos sitios. “Decía que había venido aquí a escribir”, relata el guardián de uno de los chalés de la zona al diario vasco.

Fuentes de la lucha antiterrorista han indicado que el refugio reúne condiciones de habitabilidad, aunque desconocen desde cuando el etarra, que permanecía huido desde 2002, vivía en ese lugar que ahora inspeccionan las fuerzas de seguridad francesas.

Tampoco han podido precisar cuál es la fuente económica de la que Ternera obtenía los recursos para mantenerse y los 4.000 euros que llevaba encima en el momento del arresto cerca del hospital de Sallanches, donde iba a una cita médica. En ese momento, no llevaba ningún arma encima.

Josu Ternera era un objetivo prioritario de la Guardia Civil y de la Dirección General de Seguridad Interior de Francia, que siguieron una línea de investigación determinante para llegar hasta el detenido.

En el momento del arresto, según las mismas fuentes, la reacción del etarra fue dar a entender a los agentes, en perfecto francés, que se trataba de un error y que no entendía lo que estaba sucediendo. Poco después, tuvo que admitir su identidad.

Las fuentes han indicado que Ternera, de 68 años, realizaba una actividad física continua, sobre todo marchas por la montaña, razón a la que atribuyen su condición física y evidente delgadez.

Por el contrario, han rechazado que el exjefe de ETA esté gravemente enfermo, sometido a un tratamiento oncológico periódico. Este jueves se dirigía al médico para una cita puntual.

El arresto, uno de los principales retos de los servicios de información españoles y franceses, ha supuesto un “subidón de adrenalina” para los agentes que lograron identificarlo y arrestarlo. A los policías franceses se les puso “la carne de gallina” por participar en un “desafío” de ese calibre.

Una vez conseguido este objetivo, la Guardia Civil sigue trabajando en la lucha contra ETA en tres líneas fundamentales: la localización de quienes tienen condenas pendientes, la resolución de los crímenes sin resolver y la investigación de la disidencia contraria a la disolución de la banda.

Las fuentes han destacado que, por supuesto, se mantendrá la persecución de los etarras huidos. De hecho, apuntan que el arresto de Ternera puede ser un aviso para ellos y pueden animarles “a tomar decisiones”, es decir, a entregarse.