GINEBRA (AP) — Irán y Rusia criticaron y se mofaron el martes de los planes del gobierno del presidente Donald Trump de proteger los depósitos petroleros en Siria, y el ministro ruso de Relaciones Exteriores Sergey Lavrov acusó a Washington de acciones “ilegales”.

Lavrov se sumó en Ginebra al canciller iraní Javad Zarif y al canciller turco Mevlut Cavusoglu para ofrecer apoyo en las conversaciones respaldadas por la ONU que comenzarán el miércoles entre el gobierno sirio, la oposición y delegaciones de la sociedad civil para abordar la constitución del país.

Los comentarios más mordaces durante su conferencia de prensa conjunta fueron contra los nuevos planes del Pentágono de redoblar esfuerzos para proteger los campos petroleros de Siria tanto del grupo Estado Islámico como del gobierno sirio respaldado por los rusos e iraníes, incluso cuando las fuerzas de Estados Unidos se retiraron de otras partes del país.

“Bueno, parece que Estados Unidos se queda para proteger el petróleo y, al menos, el presidente Trump es honesto al decir lo que Estados Unidos pretende hacer”, dijo Zarif con una sonrisa.

Lavrov acusó a Estados Unidos de buscar un “pretexto” para proteger los depósitos petroleros. Agregó que cualquier “explotación de los recursos naturales de un Estado soberano sin su consentimiento es ilegal”, según un traductor de sus comentarios hechos en ruso.

Sin embargo, Cavusoglu permaneció enfocado en la principal prioridad de Turquía en Siria: asegurar que los combatientes kurdos, a quienes apoyaba Estados Unidos para ayudar a expulsar al grupo Estado Islámico, no pongan en riesgo los intereses turcos.

Desde hace mucho, Ankara argumenta que los combatientes kurdos son una extensión del Partido de los Trabajadores de Kurdistán, o PKK, que ha librado una lucha de guerrilla en Turquía desde la década de 1980. Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea han calificado al PKK como una organización terrorista.

Turquía dirigió una incursión militar en el noreste de Siria para crear una “zona segura” de 30 kilómetros (19 millas) entre los combatientes kurdos y la frontera turca.

Cavusoglu reiteró la esperanza de Turquía _ junto con gran parte de la comunidad internacional _ de que Siria no se divida. Sugirió que áreas ahora controladas por las fuerzas turcas y sus aliados en Siria algún día podrían ser “entregadas” al gobierno sirio, sobre todo si las conversaciones realzan las posibilidades de paz y estabilidad.

“Cuando llegue el momento en que el régimen sirio, al final de este proceso político, sea lo suficientemente capaz de proteger los territorios del país y eliminar la organización terrorista (PKK) de ahí, creo que todos los territorios deben ser entregados a Siria”, dijo. “Este es el territorio de Siria”.

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