Más de mil inmigrantes hondureños iniciaron el sábado una caravana caminando con el objetivo de llegar a Estados Unidos.

La idea es llegar primero hasta Tapachula, Chiapas (México), donde esperan conseguir albergue en un refugio para inmigrantes, dijo uno de los integrantes de la caminata que dijo ser de la ciudad de El Progreso, departamento de Yoro, en el norte de Honduras, citó EFE.

La caravana salió desde una central interurbana de autobuses de la norteña ciudad de San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante del país centroamericano.

Entre los inmigrantes, todos livianos de equipaje, figuran niños y adultos mayores, incluso personas que van en silla de ruedas por impedimento físico, informó uno de los portavoces del grupo, Bartolo Fuentes, citado por EFE.

Un hombre carga con su hijo en brazos desde San Pedro Sula, 180 km al norte de Tegucigalpa, el 13 de octubre de 2018. ORLANDO SIERRA (AFP)

“He hecho largas filas en maquiladoras y de cada 2 mil personas que llegan, dan trabajo a 200. La pandilla me ofrece trabajo pero lo primero que hacen es mandar a matar y eso no va conmigo”, contó Milton Omar Madrid, de 22 años, a la AFP, sentado en una acera de la terminal de autobuses de San Pero Sula, mientras espera la salida de la caravana. Milton viajará con su esposa Stephany Villanueva, de 19 años, y su hijo de cuatro meses.

Lorgia Gracibel Miralda, de 28 años, se marchaba en busca de su hermano, Axel Ariel, de 19, detenido en Estados Unidos, a donde huyó luego de que en su país pandilleros mataran a sus otros dos hermanos.

“Si a Axel lo deportan es hombre muerto también, como mis otros hermanos. Mi mamá está muerta de los nervios porque cree que lo van a deportar”, contó a la AFP.

Karen Martínez, de la ONG Fundación por los Derechos Humanos, les advirtió de los riegos y les pidió que se mantuvieran juntos.

“Ustedes se van por las malas administraciones de nuestro país, si les dieran educación, salud y seguridad no tendrían necesidad de irse”, dijo a un grupo que la rodeaba, de acuerdo con un despacho de EFE.

Un grupo de personas trata de entrar en un camión dirección a Estados Unidos, a 180 km de Tegucigalpa, el 13 de octubre de 2018. ORLANDO SIERRA (AFP)

Los obstáculos para su llegada a Estados Unidos

La caravana salió Hacia las 05:00 locales del sábado.

Partieron a pie por la carretera hacia la frontera de Honduras con Guatemala (oeste), en un intento de recorrer los 2 mil km de una ruta peligrosa por las operaciones de bandas delictivas, cruces de ríos y desiertos con serpientes.

Hondureños a bordo de furgonetas y camiones hacia Guatemala, desde donde buscarán entrar a México para llegar a Estados Unidos.

Caminaron por cuatro horas hasta Cofradía para revisar el estado de los caminantes y tomar un descanso. “De aquí en delante, los que puedan conseguir ‘halón’ (aventón) en vehículos lo pueden hacer y nos vamos reencontrando en el camino”, dijo Bartolo Fuentes, exdiputado opositor, de pie desde un vehículo, de acuerdo con AFP.

Muchos aprovecharon que buses y camiones se estacionaban para subir apiñados hasta que no cabía nadie más.

Pero mientras se preparan para seguir el camino, los gobiernos de Guatemala, México como de Estados Unidos han manifestado su desaprobación para pasar por sus territorios.

Guatemala anunció este lunes que no dejará ingresar a su territorio a los miles de hondureños si no cumplen con los requisitos legales. “Guatemala no promueve ni respalda la migración irregular en ninguna de sus formas, por lo tanto rechaza los movimientos organizados con fines ilícitos y que tergiversen la figura de un derecho humano, como es la migración para fines particulares”, indicó el Instituto Guatemalteco de Migración (IGM) en un comunicado citado por EFE.

Explicó que el Código Migratorio establece el derecho a migrar siempre y cuando se respete y se cumpla con la legislación nacional e internacional de la cual Guatemala es parte.

Los hondureños que huyen de la pobreza y la violencia descansan dentro de la iglesia local después de una larga caminata en Ocotepeque, Honduras, el 14 de octubre de 2018.

Por ello, advirtió, “no se permitirá el ingreso de movimientos o personas que formen parte de estos que con fines ilícitos alteren el orden y la seguridad nacional, que vulneren la protección de la niñez y adolescencia”.

México se pronunció en el mismo tono el mismo sábado, después de que arrancase esa caravana de hondureños: los que quieran entrar en territorio mexicano deben hacerlo cumpliendo la legislación vigente y realizando los trámites que corresponda en los consulados.

La embajada de Estados Unidos en Honduras dijo el domingo que estaba seriamente preocupada por el grupo, que emprendió el viaje con “falsas promesas” de poder ingresar a su país.

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“En palabras del vicepresidente (Mike) Pence: ‘No arriesguen a sus familias tomando el peligroso viaje hacia el norte para intentar ingresar a los Estados Unidos ilegalmente. Si no pueden venir a los Estados Unidos legalmente, no deben hacerlo‘”, de acuerdo con la declaración.

Destacó además que “la situación en Honduras ha mejorado notablemente, y esta tendencia solo continuará si sus ciudadanos permanecen e invierten su extraordinario potencial aquí”.

La Secretaría de Relaciones Exteriores de Honduras hizo eco de estas palabras y dijo que lamentaba la movilización de ciudadanos bajo la falsa promesa de obtener un visado en la frontera mexicana para seguir su ruta hacia Estados Unidos.

Bartolo Fuentes, uno de los organizadores de la marcha, dijo en una entrevista telefónica con Reuters que “no se le está ofreciendo o asegurando nada a las personas, básicamente se adhieren por su pobreza y la violencia de que son víctimas”.

Fuentes dijo a Reuters que en un día de camino se incorporaron otras personas y estimó que el grupo alcanzaría unas mil 800 o mil 900.

Unas niñas se ayudan a vestirse, durante una parada en su viaje en caravana hacia Estados Unidos en Ocotepeque, Honduras, este 14 de octubre de 2018.
Los inmigrantes hondureños toman víveres donados en su viaje a Estados Unidos.

La respuesta generalizada de los inmigrantes es que se van del país por la inseguridad y la falta de oportunidades de trabajo para mejorar sus condiciones de vida.

“Somos migrantes, queremos trabajar”, es uno de los tantos mensajes en pancartas que llevan los manifestantes, algunos señalando que proceden de ciudades como La Ceiba, El Progreso, San Pedro Sula y Comayagua, en el Caribe, norte y centro de Honduras, entre otras, cita EFE.

“Vamos con la fe en Dios buscando algo bueno. Aquí no hay ninguna esperanza”, dijo a la AFP Sergio Cáceres, un integrante del grupo de 40 años que se moviliza en silla de ruedas por un accidente sufrido a los 19, mientras esperaba en la orilla de la carretera que alguien lo llevara en un vehículo.