“El Padrino III” fue la película que marcó el final de la familia Corleone, sin embargo, en su momento, recibió críticas debido a su decepcionante final.

Ahora, 30 años después, los seguidores de la trilogía podrán gozar una vez más del filme de Francis Ford Coppola pero con un final más digno que el mostrado en 1990.

El nuevo corte llevará por título “The Godfather, Coda: The Death of Michael Corleone” y mostrará la visión original del director Coppola y del guionista Mario Puzo.

De acuerdo al cineasta, el nuevo nombre es “un reconocimiento al título preferido de Mario y al mío, donde se mostrarán nuestras intenciones originales para lo que se convirtió en ‘El Padrino: Parte III'”.

Para esta nueva edición, el director de 81 años y su equipo de producción restauraron la cinta en formato 4K. Para conseguirlo, examinaron 300 cajas de película negativa y la producción pudo reemplazar más de 50 ópticas de menor resolución para eliminar cualquier mancha o irregularidad.

También realizaron mejoras en la mezcla de audio 5.1 original de la película.

“Para esta versión del final, hice un nuevo comienzo y un final, reorganicé algunas escenas, tomas y partes musicales. Con dichos cambios, sumados al metraje y sonido restaurado, para mí, es una conclusión más apropiada para ‘El Padrino’ y ‘El Padrino: Parte II'”, comentó el director estadounidense.

La película tendrá un estreno mundial limitado en diciembre, para después estar disponible en las plataformas digitales.

“El Padrino III” se estrenó el 20 de diciembre de 1990, 16 años después de la segunda entrega. 
A pesar de no ser tan aclamada como sus antecesoras, fue nominada a siete premios Oscar, incluidas las categorías de Mejor Película, Mejor Director y Mejor Actor de Reparto. 

‘El Padrino 3’: ¿En serio es necesario un final alternativo para la saga?

Está claro que Francis Ford Coppola no quería hacer El Padrino 3, pero ¿de verdad es necesario un final alternativo? Paramount y Francis Ford Coppola estrenan un nuevo corte del director en el que cambian el principio, pero, sobre todo, el final de la película. Uno, dice Coppola, con el que se siente satisfecho. Y nosotros nos preguntamos: ¿No se suponía que el verdadero final de la saga era el final de El Padrino 2? Al menos, así es como lo imaginaron Mario Puzo y Coppola. Y lo de nuevo final también es muy relativo.

Escribir sobre El Padrino es caminar sobre un campo de minas. Imagina, solo por un momento, que me atreviera a decir primero que el final alternativo, que el verdadero final de la saga, que el único final que debería haber existido era el de El Padrino 2. Al final de El Padrino Parte II, nos encontramos a Michael (Al Pacino) sentado solo en su silla, rodeado de árboles pelados. Ha derrotado a todos sus enemigos, pero como resultado de ello ha perdido a todos los que alguna vez le importaron: Sonny, Apollonia, Vito, Mamma, Kay (a ver, que ya la había perdido antes, pero bueno, venga, vale), incluso a Fredo (bueno, lo de Fredo tampoco es que le importara tanto). Todos están muertos o lo han abandonado. Es un final perfecto.

Ahora imagínate que digo a continuación que, en realidad, mejor final todavía a toda la historia era el final de El Padrino, sin números detrás. Michael se ha transformado y Kay (Diane Keaton) nos muestra que es alguien en quien ya no se puede confiar. Es perfecto. Kay en primer plano, Michael, al fondo, enmarcado por la puerta, cuadro y cárcel al mismo tiempo en la que él mismo se ha metido (¿o han sido las circunstancias?).

Imagínate, en serio, que lo hubiera dicho. La que se habría montado. Ahora bien, si voy y digo que coincidiendo con el trigésimo aniversario de la película Paramount lanza una nueva versión del director Francis Ford Coppola con un nuevo final que todos los espectadores estaban esperando, nadie se va a llevar las manos a la cabeza, al antebrazo o, Dios no lo quiera, a la entrepierna. Mario Puzo’s The Godfather, Coda: The Death of Michael Corleone es una realidad. Y la gran pregunta, obviamente, es: ¿Cuál es ese final alternativo? Aunque la pregunta que nos pide el cuerpo es: ¿Verdaderamente era necesario un final alternativo? Porque, ¿qué era lo que fallaba: la secuela de principio a fin o solo el final?

Pero no podemos responder a esta pregunta sin recordar por qué se hizo la tercera entrega y cómo. Porque Coppola no quería. Pero, claro, que si había un director involucrado que quería a Sylvester Stallone, que si luego había otro que quería a John Travolta… Al final, lo que le hizo cambiar de opinión a Coppola fue que le enviaron de Paramount un guión de El Padrino 3 en el que había mucho de traficantes de drogas y tiros por aquí y por allá y nada de un tal Michael Corleone. Primero, Coppola, dolido, obviamente, fue educado y les respondió que eso no era El Padrino, que deberían centrarse en el personaje de Michael, que deberían aprovechar a Al Pacino, que la historia debería girar en torno a los grandes temas de la vida, que debería parecerse más al Rey Lear de Shakespeare (la vejez, la locura, la ingratitud… ¿que le enseñaran, por ejemplo, a Michael lo que es, de verdad, sentirse miserable, por ejemplo?) y menos a un episodio de Corrupción en Miami (esto último lo decimos nosotros). Meses después, Paramount volvió a contactar con Coppola y le dijeron: ¿Por qué no lo haces tú, venga, tontorrón? Y el director les dijo que iba a pensar a ver si se le ocurría algo que mereciera la pena. Coppola no era ya el mismo. Era el Coppola de después de La conversación y el Coppola de después de Apocalypse Now. Y sobre todo era el Coppola que solo había querido escribir El Padrino 2 para que la dirigiera Martin Scorsese. Esto es lo que ocurrió, según lo contó en su día Coppola, al calor del estreno.

A ver, que hay letra pequeña. Porque esa es la versión edulcorada. Resulta que sí que es cierto que le enviaron guiones flojetes, pero también que hubo más de un guión. Al final, Frank Mancuso, el jefazo de Paramount, le dijo que tendría carta blanca y le ofreción 4 millones de dólares por co-escribir y dirigir la película. Era 1989 y la dos anteriores películas llevaban recaudados más de 800 millones de dólares en todo el mundo. El caso es que aceptó. Y se encontró con que, al igual que había ocurrido con El Padrino 2, Mario Puzo ya tenía listo un primer guión. Un guión que a Coppola le gustó tan poco como los anteriores. Solo le interesaba una idea que había tenido Puzo: era el personaje de Vincent, el hijo ilegítimo de Sonny Corleone. Coppola había estado leyendo en prensa la historia del obispo Paul Marcinkus y el escándalo del Vaticano. Ahora tenía una idea para recuperar la saga. Si tenía libertad creativa, entonces ¿qué pasó?

Coppola reconoció años después de su estreno que le faltó tiempo para trabajar en el guión, ya que la película tenía que estrenarse en la Navidad de 1990. Luego, se quedó, por un problema de dinero, sin Robert Duvall. Sin Hagen, el personaje de Al Pacino quedaba cojo. Duvall quería más dinero. No entendía por qué le pagaban más a los otros actores. Y luego estaba el título. Coppola no quería hacer una tercera parte, sino una especie de gran epílogo, una historia al margen. Quería que se titulara Coda: La muerte de Michael Corleone, pero al estudio no le gustaba. Coda quiere decir epílogo.

La versión que lanza Coppola es 14 minutos más corta. No es que se haya rodado, obviamente, un final diferente, sino que se recorta de tal forma que el final que ya tiene tenga más fuerza… pero eso no cambia final. Porque, ¿cuál es el final explicado de El Patrino 3? Que no hace falta morir para experimentar algo peor que la muerte: perder a la gente que quieres y que eso sea por tu culpa. Y ese final es el mismo con 14 minutos más que con 14 minutos menos si lo que cuenta es lo mismo. Así que sí, Sofía Coppola vuelve a morir, exactamente igual, y Al Pacino sufre igual.

¿De verdad es esto necesario? ¿En serio cambia las cosas? El efecto recorte-Apocalypse Now ¿hará que nos dejé un mejor regusto este epílogo?

Por Rafael Galán/ Esquire