MONTEVIDEO (AP) — “Dentro de poco nos van a imponer una ley por la que la homosexualidad sea obligatoria”, se quejó Guillermo Domenech, el candidato a vicepresidente de Uruguay por el nuevo partido Cabildo Abierto en un reciente acto de campaña.

La frase, irónica, refleja el carácter de esta agrupación que se ha transformado en la gran sorpresa de la carrera electoral uruguaya. Opuestos a una agenda de derechos que consagró la izquierda en el poder como la legalización de la marihuana o una ley de apoyo a la comunidad transexual y encabezados por un excomandante en jefe del Ejército, en menos de seis meses Cabildo Abierto ya se perfila como la tercera o cuarta fuerza política del país con una intención de voto que hoy oscila entre el 7% y 12%, según las encuestas, y sigue creciendo. Las elecciones presidenciales y legislativas se celebrarán el 27 de octubre.

El ascenso de este nuevo partido que algunos analistas califican de ultraconservador o ultraderechista se basa en un discurso que apela a reestablecer la autoridad en un país asolado por una ola de delitos sin precedentes.

“Si poner orden en el caos, en el relajo que se vive hoy, si eso es derecha, soy de derecha y no tengo ninguna vergüenza en decirlo”, dijo el general Guido Manini Ríos, el candidato presidencial del nuevo partido, en una entrevista en el canal público TV Ciudad.

Cuando habla de terminar el “relajo”, Manini Ríos se refiere a frenar una ola de delincuencia que en 2018 generó un récord de homicidios y un incesante aumento de los robos con violencia.

“Vamos a terminar con que nos sigan matando a la vuelta de la esquina, vamos a terminar con vivir enrejados, encerrados, con horas para salir y horas que no podemos salir. Vamos a terminar de vivir con el corazón en la boca”, agregó en esa entrevista.

El nuevo partido cuestiona “la agenda de derechos” consagrada en una serie de leyes que impulsó la coalición de izquierda Frente Amplio en los 15 años en que lleva en el gobierno: aborto, matrimonio gay, venta de marihuana en las farmacias y derechos para la comunidad trans. Cabildo Abierto propone una agenda de derechos alternativa, que garantice la seguridad y el empleo. Su programa plantea derogar el mercado legalizado de marihuana y revisar los textos escolares que tengan conceptos de “ideología de género” y las guías de educación sexual. Manini Ríos también ha dicho estar contra el aborto.

El uruguayo de 60 años anunció su candidatura presidencial pocos días después del 12 de marzo, cuando fue cesado como comandante por el presidente Tabaré Vázquez debido a que cuestionó con dureza el modo en que el Poder Judicial ha tratado los casos de militares acusados de violar los derechos humanos durante la dictadura militar que gobernó entre 1973 y 1985. Además, enfrenta una acusación fiscal por haber ocultado que un militar confesó en un tribunal de honor del Ejército que arrojó el cuerpo de un desaparecido a un río en 1973.

Cuando lanzó su candidatura, la mayoría de los analistas le auguró poco éxito, pero la intención de votos que hoy recoge le estaría permitiendo conseguir una fuerte bancada parlamentaria.

“Lo voy a votar por su cosmovisión política continentalista, porque se nota que en su trajinar como comandante en jefe tomó contacto con los problemas de fondo del país generando en él una enorme preocupación, y porque se nota que quiere al pueblo y no quiere nada para sí”, dijo a The Associated Press Gerardo Ruiz, un profesor de artes plásticas de 56 años.

Los votantes del nuevo partido se concentran especialmente en dos sectores: el interior del país y los sectores más pobres de la sociedad, dijo a la AP Alain Mizrahi, principal de Radar, una empresa de mediciones de opinión pública.

Para el politólogo Adolfo Garcé, el éxito de Cabildo Abierto se explica por una combinación de razones. La primera es que Manini Rios reúne muchos votos de lo que se llama “la familia militar”: personal de las fuerzas armadas, en actividad y jubilados, y sus parientes.

“Pero no es sólo eso. Su éxito se explica también por otras dos razones. Por un lado, había una demanda insatisfecha de derecha en Uruguay. Los grandes partidos opositores se corrieron al centro y ya no representan al votante de derecha extrema, que reclama orden, autoridad, está harto de la agenda de nuevos derechos y propone regresar a un conservadurismo moral. Manini, además, ha sabido captar a mucha gente frustrada con la política tradicional”.

Otros países de la región han elegido recientemente a presidentes de derecha. Mari Abdo Benítez asumió en 2018 como presidente de Paraguay y Jair Bolsonaro en Brasil en 2019. Este último obtuvo el poder con una postura similar a la de Cabildo Abierto. Manini Ríos visitó semanas atrás al vicepresidente brasileño Hamilton Mourao, de quien se precia de ser amigo.

La última encuesta de Latinobarómetro mostró que apenas un 21% de los uruguayos confían en los partidos políticos.

Entre los más pobres hay un electorado que diez años atrás votó por el exguerrillero izquierdista José Mujica, pero hoy muchos se inclinan por el candidato militar. “Esa gente humilde se sentía identificada con Mujica por cómo habla, por cómo se viste, pero hoy están decepcionados y encuentran en Manini una respuesta creíble a sus necesidades”, dijo a la AP el coronel retirado Rivera Elgue, jefe de campaña de Cabildo Abierto.

Manini Ríos nació en una familia política donde han existido ministros y hombres de gobierno. Como comandante del Ejército abandonó el perfil bajo de sus antecesores para marcar fuertes posiciones en defensa de los sueldos de los soldados y las jubilaciones militares.

“Nuestro partido, por ser nuevo y por ser ajeno al sistema anterior, tiene un grado de confianza muy importante. Y la actuación de Manini como comandante la refuerza”, dijo Elgue.

Sin embargo, muchos también le temen o lo desprecian. La candidata a vicepresidente del Frente Amplio, Graciela Villar, comparó a Manini con Hitler.

Elgue niega que sean un partido de ultraderecha y ni siquiera acepta que sean de derecha, aunque admite su anticomunismo.

“Estamos en contra de cualquier ideología totalitaria y no creemos en ninguna de ellas, ni en el nazismo, ni en el fascismo ni en el comunismo. Y los consideramos tan nefastos a unos como a otros. El comunismo mató tanto como el nazismo y donde gobernó, instaló regímenes totalitarios”.

Hasta el momento, los favoritos para ganas las elecciones son el candidato oficialista Daniel Martínez y el líder del opositor Partido Nacional, Luis Lacalle Pou.

Según todas las encuestas, Martínez encabeza las preferencias con un porcentaje que oscila entre el 30% y el 40%, según el sondeo. Lacalle ocupa el segundo lugar con una intención de voto de entre 22% y 28%.

Los analistas descartan que habrá una segunda vuelta en noviembre, ya que ningún candidato lograría obtener el 50% más uno de los votos.

Las últimas tres elecciones se definieron en un ballotage entre el Frente Amplio y el Partido Nacional, con victoria de la coalición de izquierda en los tres casos.

Sin embargo, sonados casos de corrupción que obligaron a renunciar al vicepresidente Raúl Sendic, una economía estancada y un récord histórico de homicidios y delitos violentos hacen que muchos analistas vaticinen una elección reñida.

Lacalle Pou ha anticipado que si gana le gustaría sumar a Cabildo Abierto a su gobierno para lograr tener mayoría parlamentaria.

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