“El gobierno de facto de Añez, Camacho y Mesa pretende volver al pasado. Hablan de privatizar y entregar nuestras empresas estratégicas a las transnacionales. Están preparando el retorno del FMI. El pueblo boliviano junto al #ProcesoDeCambio luchó por recuperar nuestros RRNN”.

Con 274 caracteres, el expresidente de Bolivia Evo Morales rompió su silencio sobre la situación en su país a 24 horas de su llegada a la Argentina, donde se había comprometido con el gobierno de Alberto Fernández que no haría declaraciones políticas sobre Bolivia.

Morales, que está tramitando su estatus de refugiado en la Argentina y cuyo domicilio se desconoce, apuntó en su tuit matutino contra la presidenta interina Jeanine Áñez, a cargo del Ejecutivo desde que él renunció; el polémico político Luis Fernando Camacho; y el excandidato presidencial (y nuevamente postulante) Carlos Mesa. Además. auguró un posible acuerdo entre el actual gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Morales renunció a la presidencia el 10 de noviembre, después de semanas de protesta y luego de perder el apoyo de las fuerzas de seguridad, tras las denuncias de fraude sobre las elecciones del 20 de octubre, en las que Morales había obtenido su cuarto mandato.

Morales denunció un “golpe de Estado” y se asiló en México hasta ayer, cuando viajó a la Argentina para instalarse como refugiado, dos días después de la asunción de Alberto Fernández.

Morales llegó al país acompañado por la exministra de Salud de Bolivia Gabriela Montaño, el excanciller Diego Pary y su exembajador ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) José Alberto Gonzales. Está previsto que hoy llegue al país su exvicepresidente Álvaro García Linera, quien encabezó las gestiones con el flamante canciller argentino, Felipe Solá, para concretar el viaje.

“El reglamento exige una serie de pautas, como dejar asentado dónde va a fijar domicilio. Además, queremos de Evo el compromiso de no hacer declaraciones políticas en la Argentina. Es una condición que le pedimos nosotros. El grado de libertad es una cosa, y el grado de compromiso político es otra”, dijo ayer Solá.

El gobierno de Fernández también considera como “gobierno de facto” el de Áñez y no lo reconoce.

Morales, que no puede postularse para las elecciones en Bolivia convocadas por el gobierno de Áñez, fue designado jefe de campaña de su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS). Por eso, la cercanía entre la Argentina y Bolivia le permitía ejercer ese rol con mayor acceso.

Ayer, el expresidente de Bolivia Jorge “Tuto” Quiroga dijo ante la Organización de Estados Americanos (OEA), como representante del gobierno de Áñez, que en “unos días más” el país podría tener un nuevo órgano electoral y un cronograma definido para los próximos comicios.