Madrid, 19 sep (Reuters) – El vicepresidente segundo del Gobierno de España, Pablo Iglesias, dijo el sábado que el escándalo financiero que ha sacudido a la familia real ofrece un “momento histórico” para impulsar la república.

El secretario general del partido Podemos, que bajo la marca Unidas Podemos forma parte de la coalición de gobierno de España junto al PSOE del presidente Pedro Sánchez, dijo que la monarquía ya no es relevante para las generaciones más jóvenes.

“Cada vez menos gente en España entiende, especialmente la gente joven, que en pleno siglo XXI la ciudadanía no pueda elegir quien es su jefe de Estado y que este no tenga que responder ante la Justicia como cualquier ciudadano y no pueda ser apartado de su cargo si comete un delito”, dijo Iglesias en un acto de su partido.

El rey emérito Juan Carlos abandonó el país el mes pasado perseguido por los escándalos, trasladándose a los Emiratos Árabes Unidos.

El que una vez fuera un monarca popular abdicó a favor de su hijo Felipe en 2014 tras airearse un caso de fraude fiscal que involucraba a miembros de su familia, así como un controvertido safari de elefantes en un momento en que los españoles atravesaban una profunda recesión.

En junio, el Tribunal Supremo abrió una investigación preliminar sobre la participación de Juan Carlos en un contrato de tren de alta velocidad en Arabia Saudí. El periódico suizo La Tribune de Genève informó que había recibido 100 millones de dólares del difunto rey saudí. Las autoridades suizas han abierto una investigación sobre el caso.

El anterior monarca no está siendo investigado formalmente y se ha negado en repetidas ocasiones a hacer comentarios sobre el asunto. Su abogado dice que sigue a disposición de la Fiscalía española.

Como monarca, Juan Carlos gozaba de total inmunidad judicial, aunque puede ser procesado por cualquier delito que haya cometido desde su abdicación.

Una encuesta publicada en agosto por el periódico de corte monárquico ABC encontró que el 56% de los encuestados apoyaban la monarquía, en comparación con el 33,5% que se mostraba favorable a la república, mientras que el 6% no lo tenía claro y el 4,1% era indiferente.

(Información de Graham Keeley; editado por Mike Harrison; traducido por Darío Fernández en la redacción de Gdansk)