WASHINGTON, 12 oct (Reuters) – El riesgo de COVID-19 se cernía el lunes en las audiencias de confirmación de Amy Coney Barrett para ser juez de la Corte Suprema de Estados Unidos, con una sala de audiencias del Senado donde los hijos de la candidata y al menos un legislador han dado positivo a la prueba de la enfermedad.

El presidente republicano Donald Trump nominó formalmente a Barrett en una abarrotada ceremonia en la Casa Blanca el 26 de septiembre. Días más tarde, él y una serie de asesores dieron positivo para la prueba de la enfermedad respiratoria que ha matado a más de 214.000 personas en Estados Unidos.

La senadora Kamala Harris, miembro del Comité Judicial y candidata a la vicepresidencia por el partido demócrata, dijo que la audiencia debería haberse pospuesto debido a la reciente oleada de infecciones.

El senador republicano Mike Lee, uno de los dos miembros del Comité Judicial del Senado que dieron positivo, asistió a la audiencia en persona el lunes.

“¡Me siento genial!”, dijo Lee, que usó una mascarilla quirúrgica azul, cuando entró en la sala de audiencias el lunes, nueve días después de revelar su prueba positiva, lo que normalmente llevaría a una cuarentena de 10 a 14 días.

Lee se quitó la máscara para hacer sus comentarios de apertura a la audiencia, que incluía a algunos de los miembros más antiguos del Senado, así como el marido, hijos y hermanos de Barrett.

Los demócratas y muchos expertos en salud pública han atacado a Trump por su manejo de una pandemia que ha matado a más personas en Estados Unidos que en cualquier otro país.

Harris, que habló por vídeo, dijo que la comisión había sido imprudente mientras los republicanos se esforzaban por confirmar a Barrett antes de las elecciones.

“Este comité ha ignorado las peticiones de sentido común para mantener a la gente segura -incluyendo la no exigencia de pruebas para todos los miembros- a pesar de un brote de coronavirus entre senadores de este mismo comité”, dijo.

La nominación de Barrett por Trump a una vacante creada por la muerte el mes pasado de la ícono progresista Ruth Bader Ginsburg justo semanas antes de la elección enfureció a los demócratas, todavía indignados por la negativa de los republicanos a considerar un candidato del presidente demócrata Barack Obama unos 10 meses antes de la elección de 2016.

El senador Lindsey Graham, presidente republicano del comité y estrecho aliado de Trump, insistió en que se había hecho lo suficiente.

“Hemos preparado una sala de una manera en la que podemos realizar nuestros asuntos con seguridad”, señaló.

*Reporte de Patricia Zengerle, Editado en español por Javier López de Lérida./ Reuters