Asunción, 28 feb (EFE).- El Gobierno paraguayo “respeta la opinión” del presidente de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, y no emitirá ninguna queja formal por el homenaje al dictador Alfredo Stroessner (1954-1989) que realizó el martes pasado en presencia de su homólogo Mario Abdo Benítez.

En la primera reunión bilateral entre ambos mandatarios, que se celebró en la central hidroeléctrica de Itaipú, que comparten Paraguay y Brasil, Bolsonaro ofreció su “homenaje al general Alfredo Stroessner”, a quien calificó como un “estadista que sabía perfectamente” lo que quería para Paraguay.

El jefe del Estado brasileño aludió también al dictador de ese país Humberto de Alencar Castelo Branco (1964-1967), que, junto a Stroessner, fueron los promotores de la construcción de Itaipú.

El portavoz del Ejecutivo paraguayo, Hugo Cáceres afirmó este jueves, tras una reunión con Abdo Benítez, que el Gabinete “respeta las opiniones” de Bolsonaro, con el que “el diálogo ha sido muy positivo” y con el que aspira a mantener una “relación clave” para el país.

Por ello no emitirá ninguna queja formal sobre las palabras de Bolsonaro y añadió que “no podemos entrar a objetar una opinión hecha por un presidente en su territorio”, ya que el encuentro bilateral se celebró en el lado brasileño de la presa, con motivo del nombramiento del nuevo director brasileño de Itaipú.

Ante las críticas de la oposición por su silencio en el tema, Cáceres reafirmó “el compromiso de nuestro Gobierno y nuestro presidente con la democracia, sus valores y sus principios”, que “ha expresado claramente en sus mensajes, pero sobre todo en sus hechos.”

El líder del Partido Liberal de Paraguay, el mayor de la oposición, Efraín Alegre, criticó el miércoles al Ejecutivo y dijo que, con su silencio, “el mensaje que está enviando es que ellos simpatizan con el stronismo”.

Alegre pidió además que “sería bueno que el presidente” mostrara su rechazo a la dictadura “con mucha claridad”.

Para los liberales, el homenaje a Stroessner de Bolsonaro supuso una “afrenta y una falta de respeto a miles de compatriotas que fueron perseguidos, torturados y muchos muertos”.

La polémica por la ambigüedad de Abdo Benítez sobre la dictadura, cuyo padre fue el secretario privado de Stroessner, comenzó a comienzos de mes cuando se conmemoraron 30 años de democracia.

Al ser preguntado por el significado de la efeméride, Abdo Benítez contestó que coincidía con la fundación de Ciudad del Este, segunda urbe paraguaya, y acompañó la respuesta de una carcajada.

La dictadura de Stroessner, la más larga de Suramérica, dejó 425 desaparecidos o ejecutados, detuvo a casi 20.000 personas, que en su mayoría fueron torturadas, y forzó el exilio de 20.814 paraguayos, según reveló la Comisión de Verdad y Justicia.