Estados Unidos evalúa sancionar a Rusia por apoyar a Venezuela y prevé imponer en las próximas horas nuevas medidas para presionar la salida del presidente Nicolás Maduro, dijo el miércoles un alto funcionario del gobierno de Donald Trump.

Durante un foro de la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD) en Washington, el representante especial estadounidense para la crisis venezolana, Elliott Abrams, defendió las sanciones para presionar por un cambio de régimen en Venezuela, el cual consideró una “dictadura”.

“Estamos tratando de cortarle el flujo de fondos al régimen, y creo que estamos teniendo un impacto bastante considerable. La presión continuará, mañana (jueves) tendremos más sanciones”, dijo Abrams, sin precisar más.

El diplomático anticipó más penalizaciones a La Habana, y no descartó otras a Moscú por sostener a Maduro, quien acusa a Estados Unidos de liderar una “guerra económica” para derrocarlo.

“Las presiones sobre Cuba aumentaron mucho desde enero y seguirán aumentando”, dijo Abrams. “En Rusia, todavía estamos pensando qué sanciones aplicar, si sanciones individuales o sectoriales”.

Abrams destacó que el gobierno de Vladimir Putin facilita la venta del petróleo venezolano, objeto de sanciones estadounidenses.

“(Los rusos) no le están dando más dinero a Venezuela. Están sacando dinero de Venezuela. Sin embargo, están ayudando a comercializar el petróleo y eso es algo en lo que estamos pensando”, afirmó.

Cuba, Turquía, Hezbolá

Abrams destacó el apoyo de Cuba y de Rusia como “crucial” para Maduro, cuyos guardaespaldas, dijo, “¡son cubanos!”.

“Si el régimen cubano no lo hubiera apoyado, ya se habría ido”, afirmó, subrayando que el interés de La Habana es claro: “petróleo gratis”.

“El papel ruso es en parte psicológico y político: apoyar a Maduro, bloquear las cosas en el Consejo de Seguridad de la ONU y dar la sensación de que hay un gran país que lo respalda”, agregó, aunque apuntó que la petrolera Rosneft y los bancos rusos “han sido muy útiles” para Caracas.

Venezuela, que tiene las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, se acercó a Cuba y a Rusia durante el gobierno del fallecido expresidente Hugo Chávez (1999-2013), mentor de Maduro.

Moscú, el segundo mayor acreedor actual de Venezuela después de China, se convirtió en el primer proveedor de armas de Caracas, con contratos desde 2005 por decenas de miles de millones de dólares. La Habana recibe desde principios de la década de 2000 petróleo de Venezuela. A cambio, le envía miles de médicos, entrenadores deportivos y asesores militares.

Abrams también dijo que cuando las sanciones estadounidenses empezaron a golpear a Caracas, Maduro tendió redes en Turquía e Irán, pero tildó el rol de ambos como “menos importante”.

“No pueden ayudar mucho al régimen, ni los turcos ni los iraníes”, dijo, y descartó una gran presencia en Venezuela del movimiento chiíta libanés Hezbolá.

“Ha habido una presencia de Hezbolá de más de 20 años, principalmente para recaudar fondos, no para actividades terroristas”, dijo.

Barbados y la UE

Abrams dijo que el impacto de las sanciones estadounidenses es uno de los tres retos que enfrenta Maduro, además de un “movimiento democrático unificado” interno contra su gobierno, y el apoyo de “gran parte de las democracias del mundo” al líder opositor Juan Guaidó, el jefe parlamentario reconocido como presidente interino por más de 50 países.

Pero advirtió que esta “combinación” no basta.

“Obviamente, la presión no ha sido suficiente para obligarlo a ceder”, afirmó.

Por eso, saludó que la Unión Europea (UE) amenazara a Venezuela con más sanciones si el actual diálogo entre gobierno y oposición en Barbados, auspiciado por Noruega, no da frutos.

“Mientras (las negociaciones) están en curso, si uno quiere que tengan éxito, se necesita aumentar la presión sobre el régimen para que se comprometa. Y las sanciones europeas tendrían un gran impacto”, aseveró.

La administración Trump, que lidera la campaña internacional contra Maduro, ha aplicado desde 2015 una batería de medidas contra allegados al mandatario y entidades venezolanas. Además, sancionó el sistema financiero, el sector del oro y la vital industria petrolera.

También endureció su postura hacia Cuba, contra la cual aplica un embargo económico desde 1962, con la prohibición de viajes de cruceros, la limitación de las remesas familiares y la activación del título III de la ley Helm-Burton.

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