La acción se presentó luego de una investigación coordinada entre Washington y sus aliados en Europa y Asia, informó el vicefiscal general Rod Rosenstein, señalando que la medida busca responder a la “agresión económica de China” y sus “ciberactividades ilegales”.

Los fiscales argumentaron que los individuos están ligados al Ministerio de Seguridad Estatal, la principal agencia de inteligencia de China, según el Wall Street Journal.

La pesquisa identificó como autor de estos ataques digitales “maliciosos” a un grupo conocido como APT 10.

Según el informe fiscal, entre 2006 y 2018, la organización lideró “una campaña global de intrusión informática” para robar datos confidenciales y secretos comerciales de 45 compañías en 12 países.

Los documentos señalan que los hackers consiguieron los datos personales de unos 100 mil miembros de la Armada estadounidense. Además, indican que no hay dudas sobre una presunta autorización y dirección del régimen chino sobre la ofensiva.

Funcionarios estadounidenses contactados por el WSJ indicaron que los ataques lanzados constituyen una de las campañas más audaces y agresivas entre las realizadas por hackers chinos contra los intereses norteamericanos.