Desde su estreno el 26 de marzo, Unorthodox no ha dejado de sumar adeptos entre los usuarios de Netflix, coronándose como uno de los fenómenos del streaming en cuarentena junto a Tiger King, Jugando con fuego y, por supuesto, la cuarta temporada de La casa de papel. Pero si eres de los miles que devoró sus cuatro episodios y quieres descubrir más historias sobre el judaísmo ortodoxo en forma de ficción, entonces no puedes perderte Disobedience, una película de 2017 que resulta más humana y realista que la miniserie. Y para hacértelo más fácil, está disponible en Netflix.

A la hora de escribir este artículo, Unorthodox se mantiene entre lo más visto de la plataforma. Ocupa el puesto 5 del Top10 general, y el 4 entre las series. Sin dudas, habemus fenómeno confirmado. Inspirada en la historia real de una joven que escapó de las estrictas normas de su comunidad jasídica en Nueva York para comenzar de nuevo en Berlín, esta miniserie ha conseguido que el mundo mire con lupa al judaísmo ultraortodoxo, sintiendo curiosidad por conocer si todo lo que cuenta la serie es real o no. ¿Tienen que practicar sexo cada viernes? ¿Duermen separados? ¿Llevan las mujeres peluca? ¿No estudian? Y tantas preguntas más que genera al mundo ajeno a este círculo religioso.

Para empezar, merece la pena destacar que la miniserie basada en las memorias de Deborah Feldman, Unorthodox: The Scandalous Rejection of My Hasidic Roots, difiere en algunos aspectos a la historia real. Mientras que hace poco les contábamos que, según otras mujeres que también huyeron de la religión y su comunidad, es probable que la miniserie haya exagerado algunos aspectos para darle más dramatismo a la experiencia de Etsy. Y aquí entra Disobedience en acción porque la película protagonizada por Rachel Weisz y Rachel McAdams aporta ese punto intermedio que nos ayuda a conocer la religión, o una de sus ramas, en un tono más realista.

Fotograma de 'Unorthodox' (Anika Molnar/Netflix)
Fotograma de ‘Unorthodox’ (Anika Molnar/Netflix)

En el artículo donde les contábamos lo que dijeron otras mujeres que huyeron del judaísmo ultraortodoxo, se podía destacar una tendencia a estar en contra de la serie. La mayoría hacía referencia a la compasión que en realidad existe entre los miembros de la comunidad, que en realidad si bien “hay mucha supresión de la libertad personal, también hay alegría, corazón, empatía, amabilidad y humor”. Y es que en Unorthodox vemos a la protagonista continuamente sintiéndose presionada, y si bien las mujeres han huido precisamente por esa falta de libertad propia, la relación con la religión y sus familias es mucho más profunda de lo que plantea la miniserie, manipulando al espectador a estar siempre del lado de Etsy mientras muestra a los miembros de la religión como villanos opresores.

Y Disobedience precisamente sirve de balanza para contrarrestar opiniones con algo más de realidad. Esta película del chileno Sebastián Lelio -fue el siguiente largometraje que hizo tras ganar el Óscar con Una mujer fantástica- está basada en la novela homónima de Naomi Alderman, una novelista inglesa hija de padres judíos ortodoxos que ella describe como “poco convencionales” ya que le permitieron estudiar en Oxford, viajar y trabajar libremente, aunque al terminar de escribir la novela se desligó de su religión (The Guardian).

La película y su novela relatan la historia ficticia de una mujer, Ronit, (Rachel Weisz) que trabaja como fotógrafa en Nueva York cuando recibe la noticia de que su padre, un rabino de la comunidad judía ortodoxa que dejó atrás en Inglaterra, ha fallecido. Regresa a casa para despedirse, reencontrándose con toda esa familia y amigos que abandonó cuando huyó de su religión, y entre ellos se encuentra Esti (Rachel McAdams) su amiga y amante secreta.

La escritora se inspiró en la idea al ser ella misma bisexual y descubrir en Nueva York una gran cantidad de judíos ortodoxos homosexuales que veían imposible vivir su condición dentro de la comunidad. Entre las historias que descubrió, supo de hombres gays cuyos rabinos les aconsejaron que “se casaran igualmente con una mujer aunque solo les gustaran los hombres”, y lesbianas a quienes dijeron que “sus deseos desaparecerían cuando tuvieran un matrimonio adecuado”. Así como “rabinos que habían dicho que no había lugar para las personas homosexuales en el mundo, que deberían avergonzarse de ellos mismos y rezar para que se eliminen sus deseos. Un rabino le había dicho a un joven gay que si no se casaba y no tenía una familia, estaría completando el trabajo de Hitler”. (The Guardian).

Film4 Productions - Sony Pictures Spain
Film4 Productions – Sony Pictures Spain

Volviento a la película, Esti está casada con el hombre que ocupará la posición de rabino a partir de ahora y amigo de la infancia de las dos; pero su naturaleza comienza a despertar las emociones y pasiones enterradas el día que Ronit se marchó, dejando salir su verdadero yo por primera vez en mucho tiempo.

La cinta también hace referencia a algunas costumbres, como la obligación femenina de ser madres para repoblar al mundo con los judíos que perecieron en el Holocausto, así como la actividad sexual cada viernes y otras costumbres. Sin embargo, también muestra el cariño familiar, las conversaciones de sobremesa entre risas y el recibimiento alegre que recibe Ronit por parte de algunos familiares.

No voy a contarles más de la trama para que puedan descubrirla ustedes mismos, pero básicamente Disobedience también es una historia de búsqueda de libertad dentro de una comunidad opresiva para la mujer, pero partiendo de un ángulo más humano y familiar, en donde hasta el personaje de Rachel Weisz, a pesar de haber huido para ser libre, resulta egoísta ante el sufrimiento provocado.

Cabe destacar que en Disobedience la historia se instala dentro de una comunidad británica de judaísmo ortodoxo, mientras que Unorthodox lo hace en una de Brooklyn ultraortodoxa. Esto despertó ciertas críticas entre comunidades judías ortodoxas en el estreno del filme dado que muchos apuntan que la película toma más de la vertiente ultraortodoxa y no representa a la rama ortodoxa que supuestamente muestra (Advocate).

Las dos son ramas diferentes dentro del judaísmo, pero con algunas prácticas similares que podemos denotar fácilmente tras ver ambas producciones. También hay falta de libertad. Las mujeres también son casadas por elección familiar y llevan peluca, aunque en este caso, Esti trabaja como maestra.

A pesar de la opresión femenina evidente en ambas, la película tiñe de un halo más realista a la comunidad, sin villanos persiguiendo a Ronit con un arma en el bolsillo -como en Unorthodox- haciendo hincapié en el dolor de todos los personajes, no solo de las mujeres oprimidas, sino también del padre abandonado, de la familia que quedó atrás sintiéndose rechazada. Y de esa compasión que hacían mención algunas mujeres que dejaron la religión. Esa compasión, por parte de los tres protagonistas -el marido de Esti sería el tercero- está presente en esta historia.

Disobedience está disponible en Netflix desde hace muy poquito, sirviendo como una historia de cadenas rotas, de libertades necesarias y del sueño de ser uno mismo. Se trata de seguir nuestro corazón, cualquiera que sea tu religión. Interpretada con dos Rachels en plena forma -sin dudas, entre lo mejorcito hecho por McAdams- es muy, pero muy, emotiva.