PANAMÁ (AP) — El diario panameño La Prensa, uno de los más influyentes en el país centroamericano, denunció el sábado que todas sus cuentas bancarias fueron congeladas por orden judicial como parte de una demanda por daños y perjuicios presentada por el exmandatario Ernesto Pérez Balladares hace ocho años.

Diego Quijano, presidente del grupo que edita ese rotativo y el periódico Mi Diario, dijo en una nota de prensa que fueron notificados el sábado del “secuestro” de las cuentas por 1,13 millones de dólares y aseguró que con esa medida se afecta la continuidad operativa de la empresa.

Agregó que el congelamiento de las cuentas se decretó el 22 de junio por una jueza de lo civil. The Associated Press intentó buscar la versión de los tribunales, pero las oficinas estaban cerradas el fin de semana.

“La acción es un ataque directo a la libertad de prensa y el derecho a la información que tienen todos los ciudadanos”, señaló Quijano.

Pérez Balladares, quien gobernó entre 1994-1999, argumentó en su página de Internet que la acción “no coarta de ninguna manera el ejercicio de la libre actividad periodística”. Agregó que la medida corresponde a una “evolución natural” del caso y en el que ambas partes han ejercido acciones legales.

Pérez Balladares entabló la querella civil por 5,5 millones a inicios de 2012 contra La Prensa debido a publicaciones en el diario un año antes que aseguraban que el exgobernante podría ser investigado por presuntas actividades de lavado de capitales a través de una cuenta en Bahamas.

Un tribunal decretó un sobreseimiento definitivo a favor del expresidente y otras personas en el marco de una pesquisa por supuesto lavado de dinero en septiembre de 2017.

La medida contra el diario panameño fue criticada por defensores de las libertades ciudadanas y de los derechos humanos.

“Un juez que ordena secuestrar los bienes de un medio poniéndolo en imposibilidad de cumplir su función, por la publicación de una información de interés público sobre un expresidente, es un juez que atenta directamente contra la libertad de expresión y la democracia”, tuiteó José Miguel Vivanco, director de la división para América de Human Rights Watch.

La Prensa se fundó en 1980 y se convirtió en uno de los diarios críticos del entonces régimen militar e incluso el rotativo fue atacado y cerrado varias veces en ese periodo castrense. Resurgió con fuerza tras la expulsión del entonces dictador Manuel Antonio Noriega por la invasión de Estados Unidos a finales de 1989, que dio lugar a una difícil transición a la democracia en el país.

Al igual que otros medios impresos panameños, La Prensa se sometió a una reestructuración y reajustes en los últimos años debido a dificultades económicas que se han acentuado con la pandemia del nuevo coronavirus, según expertos del sector. La Prensa y su hermano Mi Diario emplean a más de 200 trabajadores.