NEW YORK, 24 JULIO.- Desde los inicios de su carrera, Jennifer Lopez ha sido conocida como JLo o la diva del Bronx, un título que ella ha llevado con mucho orgullo en honor al barrio neoyorquino donde se crio y donde solía ganarse la vida dando clases de baile a niños pequeños -entre los que se encontraba la actriz Kerry Washington- antes de labrarse una reputación como bailarina, y, más adelante, como cantante y actriz.

El apodo con las iniciales de su nombre y su apellido acabó siendo el título de su segundo disco y, a partir de ahí, se empezó a utilizar para referirse a ella tanto dentro como fuera de la industria.

La creencia popular, que Jennifer nunca había tratado de corregir hasta ahora, era que fueron sus fans lo que se encargaron de inventar ese diminutivo, pero la historia es algo más complicada.

Sus orígenes se remontan a los años en que mantenía una relación sentimental con Puff Diddy. Por aquel entonces, los dos intérpretes colaboraban a menudo en el estudio de grabación y el rapero Heavy D, que les acompañaba en esas sesiones, empezó a llamarla cariñosamente Jenny Lo.

“Solía venir al estudio cuando estaba trabajando en mi primer álbum, y siempre me llamaba Jenny Lo. Por aquel entonces estaba saliendo con Puffy, así que para los demás éramos Puffy y Jennifer Lo, o Jenny Lo, y así empecé a aparecer en las canciones, porque nos mencionaban en la música de otros”, ha explicado la estrella en el último episodio del concurso ‘World of Dance’.