LA HABANA, 27 nov (Reuters) – Más de 150 personas se reunieron el viernes en el exterior del Ministerio de Cultura de Cuba para exigir respuestas sobre la forma en que el Estado ha manejado la huelga de hambre de un grupo de artistas y activistas, en una inusual muestra de disenso público en la isla gobernada por el Partido Comunista.

A última hora del jueves, las autoridades habían interrumpido la huelga de hambre para protestar por las restricciones a las libertades civiles, desalojando a los participantes y a otras personas de una casa en el deteriorado barrio de San Isidro de La Habana Vieja, donde se habían estado alojando.

Las autoridades dijeron que había habido una violación de los protocolos de salud y que tenían que intervenir para evitar la propagación del coronavirus.

Medios de comunicación estatales mostraron imágenes de lo que parecían ser médicos apoyados por autos de la policía que sacaban a los disidentes del edificio.

Los disidentes dijeron que los protocolos de salud eran un pretexto para poner fin a una protesta que ponía de relieve los abusos de derechos en el estado unipartidista.

La multitud fuera del Ministerio de Cultura, entre la que se encontraban destacados artistas como Tania Bruguera, dijo que estaban allí para mostrar su solidaridad, pero también para dejar claro al gobierno su oposición a los límites cada vez mayores a la libertad de expresión.

“También funciona la presión, y la presión es decirles, queremos esto y lo queremos. Y decirlo 25.000 veces hasta que ellos entiendan que la gente aquí está de acuerdo con esa decisión”.

Los 14 artistas, activistas, periodistas y académicos brevemente detenidos el jueves -de los cuales cinco habían estado en huelga de hambre- dijeron que sus teléfonos fueron incautados y reiniciados para que no tuvieran imágenes de las acciones en su contra.

Algunos cubanos informaron que las plataformas de redes sociales del país, donde el Estado tiene el monopolio de las telecomunicaciones, fueron cortadas brevemente para evitar que las noticias de la redada se compartieran en línea.

“Entraron por la fuerza, rompiendo la puerta”, dijo la periodista independiente Iliana Hernández en un video transmitido en vivo en Facebook. “Muchos militares se vistieron como si fueran doctores, con batas”.

En respuesta al incidente del viernes, los gobiernos holandés y checo y Amnistía Internacional, así como otros grupos de derechos humanos, expresaron su preocupación por los derechos humanos en Cuba.

Hasta bien entrada la tarde, los disidentes se mantenían a fuera del ministerio exigiendo hablar con algún alto funcionario. “Es la hora de dialogar y yo creo que es importante que ustedes los jóvenes sean escuchados y vamos a trabajar para eso”, dijo el actor Jorge Perugorria a los manifestantes.

Los grupos de oposición han luchado para adquirir fuerza en la isla donde el gobierno -que tiene el monopolio de los medios de comunicación y normalmente anula rápidamente las expresiones públicas de disidencia- califica a los disidentes como mercenarios.

Pero el creciente acceso a Internet ha permitido a grupos como el Movimiento de San Isidro llegar a una mayor audiencia.

El movimiento, fundado en 2018 para oponerse a un decreto que limitaba la libertad de expresión, suele difundir su mensaje a través de espectáculos artísticos irreverentes y ha tenido numerosos enfrentamientos con las autoridades.

Después de que los miembros del grupo protestaron contra una condena de ocho meses de cárcel para el rapero Denis Solís por cargos de desacato, las fuerzas de seguridad sitiaron la sede de San Isidro a principios de este mes, lo que provocó que algunos miembros y aliados se declararan en huelga de hambre.