Lima, 26 may (EFE).- La Comunidad Andina (CAN), organismo de integración formado por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, celebra este domingo sus 50 años de existencia con un conjunto de retos por afrontar para garantizar su vigencia en la región por al menos otro medio siglo más.

Desde que fuera creada en 1969 en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias, la Comunidad Andina ha superado en su camino distintas crisis como las salidas de Chile y Venezuela, pero también conflictos bélicos entre sus miembros como el de Ecuador y Perú de 1995

1.- SOCIOS Y COMPETIDORES

La Comunidad Andina es el mecanismo de integración más antiguo de Suramérica, por delante de otros muchos competidores que aparecieron después como el Mercado Común del Sur (Mercosur), la ya casi extinta Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Alianza del Pacífico.

Es precisamente esta última, formada en 2012, la que parece hacer más sombra a la CAN al congregar precisamente a Colombia y Perú, pero también a Chile y México, con lo que une a las tres economías de Latinoamérica que están en la OCDE y también a las tres que están en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

Mantener una relación fluida con este bloque y facilitar los nexos entre uno y otro parece el destino manifiesto de la CAN, ya que ambos mantienen un interés directo en potenciar el libre comercio y la integración regional.

2.- MAYOR PRESENCIA GLOBAL

La Comunidad Andina tiene actualmente 110 millones de habitantes que pueden circular libremente por los cuatro países y comercializar productos andinos sin ningún tipo de aranceles. Se trata de un mercado pequeño a nivel global pero muy activo y sólido, además de clave, especialmente para Bolivia.

Ganar más peso a nivel internacional puede pasar inexorablemente por aumentar de tamaño y quizás recuperar en algún momento a Chile o a Venezuela, aunque pensar en este último sería utópico en estos momentos, pero también por crear alianzas internacionales con otros organismos que hagan a la CAN más atractiva para terceros.

3.- REINVENTAR EL PARLAMENTO ANDINO

El Parlamento Andino, cuya sede está en Bogotá, tiene un rol meramente consultivo y su principal función es armonizar los marcos legislativos de los cinco países, donde aquí sí participa de manera activa Chile.

Durante el mandato del expresidente colombiano Juan Manuel Santos se propuso cerrar la sede legislativa de la Comunidad Andina como una medida para recortar el gasto público, aunque finalmente optaron por dejar sin sueldo a los representantes de Colombia en esta sede parlamentaria.

4.- MAYOR ACERCAMIENTO AL CIUDADANO

Para muchos ciudadanos, la única relación directa que tienen con la Comunidad Andina son las tres casillas que deben marcar en las papeletas de las elecciones legislativas nacionales para elegir también a sus representantes para el Parlamento Andino, una votación que suscita una atención prácticamente nula.

Por ello el organismo necesita emprender más iniciativas donde la población perciba su influencia como la propuesta de reducir costos de “roaming” internacional entre los cuatro países o nuevos puentes integradores como programas de cooperación y de becas de estudios.

5.- PROFUNDIZAR INTEGRACIÓN Y COMBATIR CRÍMENES TRASNACIONALES

Con el libre tránsito de personas y mercancías de origen andino como principal baluarte en sus primeros 50 años de vida, las nuevas políticas de la Comunidad Andina pasan por profundizar la integración no solo en aspectos como las telecomunicaciones sino también en dar soluciones conjuntas a problemas comunes.

Por ello, el futuro de la CAN pasa por establecer legislaciones comunes en temas como el transporte y la seguridad vial, promover una equidad de género y crear mecanismos para combatir crímenes trasnacionales como el narcotráfico, el lavado de activos, la tala ilegal, la minería ilegal y el tráfico ilícito de animales.

Fernando Gimeno

(c) Agencia EFE