WASHINGTON (AP) — Una contienda demócrata a la presidencia que en los últimos meses ha estado más bien estable, cayó estrepitosamente en el caos a causa de eventos imprevisibles y la crisis cada vez más profunda causada por el posible juicio político al presidente Donald Trump.

A menos de cuatro meses antes de que comiencen las votaciones, los candidatos favoritos se enfrentan a preguntas urgentes sobre su capacidad de desafiar a Trump, presionados por el susto de salud del senador Bernie Sanders, una respuesta irregular de Joe Biden a los esfuerzos del presidente de vincularlo con la investigación del juicio político y las molestas interrogantes sobre la elegibilidad de la senadora Elizabeth Warren. Los candidatos secundarios batallan incluso para ser escuchados.

La incertidumbre aumenta las ansiedades entre los demócratas desesperados por derrotar a Trump en 2020. Aunque el juicio político podría arriesgar la presidencia de Trump, el proceso también ha puesto de relieve la destreza de Trump para desacreditar a sus oponentes, a veces con teorías conspirativas infundadas. Y los demócratas no parecen estar más cerca de averiguar qué táctica, ideología y persona es la más conveniente para superar eso.

Los precandidatos progresivos como Sanders y Warren encabezan en recaudación de fondos y el apoyo de una amplia gama de votantes, según las encuestas, pero se enfrentan a la oposición de los moderados que cuestionan si ahora es el momento para comenzar el tipo de extensas _ y divisivas _ reformas económicas y sociales que buscan. Es una preocupación que algunos moderados dicen que sólo ha aumentado ante el trasfondo del juicio político.

“Las divisiones que tenemos en el país arriesgan el bienestar y estabilidad de nuestra democracia. El presidente Trump ha fracturado muchas normas”, dijo en entrevista el exgobernador de Iowa Tom Vilsack. “Como un paciente que se recupera de una enfermedad o lesión, primero tenemos que curar las divisiones de la nación y reestablecer nuestras normas antes de tener la fortaleza necesaria para aceptar e implementar con éxito una serie de grandes ideas”.

Por ahora, los partidarios de Warren están contentos de que Sanders continúe en la contienda para que ayude a absorber los golpes.

La confianza que la campaña de Sanders sintió la semana pasada tras anunciar una recaudación de 25,3 millones de dólares en el tercer trimestre _ la mayor cantidad en la contienda _ disminuyó cuando el senador de 78 años sufrió un ataque cardiaco. El martes regresará a la campaña para el debate en Ohio.

Biden, de 76 años, es el principal obstáculo para Warren y Sanders, con una política fundamentalmente opuesta y una estrategia más conciliadora para gobernar.

Al exvicepresidente ya le cuestionaban si estaba en sintonía con la base activista liberal del partido y si estaba dispuesto a enfrentarse a Trump antes de que fuera arrastrado en la investigación del juicio político, que se centra en el intento de Trump de que Ucrania investigara a los Biden padre e hijo.

Todos están en riesgo, incluso quienes han tenido éxitos momentáneos en meses recientes pero ahora se retrasan en muchas encuestas, entre ellos la senadora de California Kamala Harris, el exrepresentante Beto O’Rourke y el senador de Nueva Jersey Cory Booker.

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