LONDRES, 29 SEP.- La tensión sobre la crisis en Bielorrusia aumentó el martes después de que Reino Unido y Canadá decidieran imponer sanciones contra el régimen de Alexander Lukashenko, mientras que el presidente ruso Vladimir Putin arremete contra unas “presiones externas sin precedentes”.

Reino Unido y Canadá anunciaron sanciones el miércoles contra ocho responsables bielorrusos, incluido el presidente Alexander Lukashenko, debido a la represión del movimiento de protesta contra el dirigente bielorruso en la exrepública soviética.

“Pediremos cuentas a los responsables de la brutalidad desplegada contra el pueblo bielorruso y defenderemos nuestros valores de democracia y derechos humanos”, afirmó el ministro británico de Relaciones Exteriores, Dominic Raab, asegurando que Londres y Ottawa no aceptan “los resultados de la elección amañada” de Lukashenko.

De viaje en Lituania, el presidente francés Emmanuel Macron, que se reunió el martes con la líder opositora bielorrusa Svetlana Tijanóvskaya, recordó que la Unión Europea (UE) preparaba igualmente medidas punitivas.

“Europa está en situación de presionar, mediante sanciones que tomaremos en los próximos días y las próximas semanas”, declaró el presidente francés en un debate con los estudiantes en la Universidad de Vilna.

Poco antes, el jefe del Estado francés explicó que daría su apoyo a “toda la sociedad civil” contra el presidente Lukashenko, que no está reconocido por la UE, Canadá, Estados Unidos, pero cuenta con el apoyo de Rusia.

Macron reclamó una mediación internacional para organizar nuevas elecciones, controladas por la comunidad internacional, tras las elecciones de agosto, consideradas fraudulentas por la oposición. “Haremos todo lo posible en tanto europeos para ayudar en la mediación”, señaló Macron, haciendo referencia a una propuesta de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

Transición pacífica

“El objetivo es una transición pacífica, la liberación de las personas que están en prisión por sus opiniones políticas y la realización de elecciones en un contexto libre, bajo supervisión internacional”, añadió.

Bielorrusia se encuentra en crisis desde las elecciones presidenciales del 9 de agosto, en las que la Tijanóvskaya reivindicó la victoria ante el presidente Alexander Lukashenko, en el cargo desde 1994.

La opositora se refugió en Lituania el día después de la consulta, en que las manifestaciones masivas en las calles de la ex república soviética fueron reprimidas y miles de personas detenidas.

La Unión Europea rechaza reconocer el resultado de las elecciones, y Macron por su parte afirmó el domingo que Lukashenko “debe irse” del poder.

El presidente francés aprovechó su viaje a Lituania para visitar la base de la OTAN de Rukla, donde están desplegados 1.200 soldados de la OTAN, incluidos 300 franceses. “La seguridad se juega también aquí, en los confines de Europa. Gracias por proteger nuestras fronteras comunes”, dijo Macron a los militares.

La reunión de este martes con Macron ha sido el apoyo diplomático más importante para Tijanóvskaya desde la elección impugnada.

La opositora ya se había reunido con los ministros de Relaciones Exteriores de la UE y dirigentes de Polonia y Lituania, dos Estados vecinos de Bielorrusia.

“Lo antes posible”

Novicia en política, Tijanóvskaya, cuyo marido permanece en prisión en Bielorrusia acusado de intentar derrocar al gobierno, señaló a la AFP que aceptó una invitación para hablar ante el parlamento francés.

En su opinión, la crisis debe ser resuelta “lo antes posible” y organizarse nuevas elecciones libres y equitativas antes de fin de año.

Macron “apoya la idea de la mediación puesto que entiende que los países poderosos deben implicarse para comenzar las negociaciones con Lukashenko. Está dispuesto a aportar su ayuda en este punto”, destacó la opositora.

“Creo que hablará sobre Bielorrusia con la parte rusa y hará todo lo posible para involucrarla en estas negociaciones”, añadió.

Macron cree que el presidente Putin, principal aliado de Lukashenko, está a favor de la mediación de la OSCE. No obstante, el presidente ruso señaló este martes que Bielorrusia se encuentra en una “situación difícil” y sufre “presiones externas sin precedentes”.

El líder del Kremlin dijo que Moscú está preparada para estar junto a Minsk, describiendo sus vínculos como “atemporales y resistentes a cualquier intemperie”. Putin prometió a brindar asistencia en materia de seguridad a Bielorrusia y acordó un préstamo de 1.500 millones de dólares (unos 1.280 millones de euros).