CIUDAD DE MÉXICO (AP) — El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador dijo el miércoles que su país pasa por el peor momento económico derivado de la crisis del nuevo coronavirus, pero estimó que pronto habrá un repunte.

“Hasta cierto punto es alentador (el panorama) porque estamos tocando fondo con la crisis económica. Sin embargo, en recaudación de impuestos y lo que tiene que ver con el impuesto sobre la renta tenemos 1,3% de aumento y en IVA (Impuesto al Valor Agregado) tenemos un aumento del 0,5 % a pesar de la situación tan complicada”, dijo el mandatario mexicano en una rueda de prensa.

Agregó que la recuperación del peso mexicano frente al dólar en las últimas semanas es un indicador positivo al igual que el alza del precio del barril de petróleo.

El presidente sostuvo que una asignatura pendiente para lo que resta del año es la recuperación de empleos. Sólo en abril se perdieron 555.000 y en mayo estimó que la cifra rondará los 350.000. Los datos oficiales se darán a conocer esta semana.

“Mi pronóstico es que vamos a perder en empleos de la economía formal alrededor de un millón con la crisis, por eso estamos incentivado la economía para crear dos millones de nuevos empleos y se están otorgando cuatro millones de créditos para pequeños negocios de la economía formal y de la informal y créditos personales”, agregó.

López Obrador admitió que la peor parte se la han llevado los trabajadores informales.

México ha reportado hasta ahora 124.301 contagios y 14.649 muertos.

Por su parte, el presidente argentino Alberto Fernández expresó su malestar por la salida masiva de personas para hacer actividad física en la Ciudad de Buenos Aires luego de que las autoridades capitalinas lo permitieran dos días atrás y advirtió que la velocidad de contagio del nuevo coronavirus “es la más alta” desde que la pandemia irrumpió en el país en marzo.

Fernández dijo a Radio 10 que cuando el lunes vio cómo los parques y espacios públicos se llenaban de corredores, ciclistas y caminantes se comunicó con el alcalde para decirle que “esto está mal”.

En Argentina se han registrado 24.761 infectados y 717 muertos. La mayoría de los casos de COVID-19 se concentran en la capital y en la provincia de Buenos Aires, que desde el 20 de marzo están en cuarentena obligatoria.

Fernández indicó que por el incremento de los contagios en los últimos días Argentina debería estar “en la cuarentena absoluta”.

En otras jurisdicciones argentinas donde no hay casi contagios está permitido hacer ejercicio al aire libre y gimnasios y natatorios están habilitados bajo protocolos sanitarios. Los mismo ocurre con locales gastronómicos.

En tanto, el director de la Federacion Nacional de Comerciantes en Bogotá, Juan Orrego, dijo que en los dos primeros días de reapertura gradual de actividades más de 40.000 personas han concurrido a los centros comerciales a hacer compras durante 12 horas diarias con un distanciamiento de dos metros y tapabocas obligatorio.

Poco después, el director de Migración Colombia, Juan Espinosa, informó que 15 mil migrantes venezolanos quieren volver a su país, pero debido a la medida de Venezuela de reducir el acceso diario a máximo a 300 personas, el retorno será lento y la prioridad es evitar aglomeraciones y mantener distanciamiento de dos metros.

Bogotá, Bucaramanga, Medellín, Cali y Tame son las ciudades colombianas desde donde más han retornado los ciudadanos venezolanos.

Según el Ministerio de Salud en Colombia se han reportado 40.847 contagios y 1.373 decesos.

Tras una semana de reducción de las rigurosas medidas de cuarentena, los habitantes de Quito comenzaron a hacer su vida con cierta normalidad mientras miles de vendedores ambulantes se lanzaron a las calles para ofrecer sus productos y los comercios reabrieron bajo estrictas normas de bioseguridad. Sin embargo, en los autobuses del transporte público no se respeta el distanciamiento social.

La vendedora ambulante Jenny Pilamunga, que ofrece dulces en una concurrida avenida del norte la capital ecuatoriana, dijo a AP que “ya no tenemos qué comer, los guaguas (niños) se mueren de hambre, ya no tenemos con qué pagar el arriendo; entonces para morirnos de hambre en la casa preferimos salir a buscar la vida para tener para comprar un pan”.

Hasta el miércoles Ecuador reportó 43.917 contagios y 3.690 fallecidos por coronavirus.

En Chile, para frenar los contagios diarios en el gran Santiago, que concentra más del 80% de los infectados, se sumarán desde el viernes cinco comunas a la cuarentena total que hace casi un mes rige en otras 44 de la región. También entrarán en confinamiento Valparaíso y Viña del Mar. En la capital chilena viven ocho de los 18 millones de chilenos y el ministro de Salud, Jaime Mañalich, precisó que en la región la movilidad ha bajado entre 30% y 35% pero es necesario alcanzar el 60% para disminuir las infecciones.

Está semana se reforzaron las fiscalizaciones policiales y militares para ubicar y sancionar a decenas de miles de personas que están en las calles si los permisos obligatorios.

El país sumó hoy 192 fallecidos por COVID-19, la mayor cantidad desde la llegada del virus hace tres meses, rozando los 2.500 decesos, y agregó 5.246 nuevos contagiados, superando los 148.000. Los 192 muertos reportados contrasta con los 19 de la víspera. Esta semana las autoridades cambiaron nuevamente la metodología para contarlos y ahora consideran los decesos inscritos en el Registro Civil, que concuerdan con exámenes para detectar el virus (PCR). Antes se consideraban los certificados médicos, sin importar sus PCR. La indicación de la OMS es incluir a los muertos con síntomas clínicos compatibles con el coronavirus, sin considerar si tienen o no exámenes.

Mañalich precisó que los 192 fallecidos incluyen decesos registrados entre el 5 y 8 de junio, de acuerdo con la nueva metodología.

En América Latina se han registrado más de 1,3 millón de contagios y más de 69.200 muertos.

El coronavirus ha infectado a más de 7,2 millones de personas y causado la muerte a más de 412.100 en todo el mundo, según el Centro de Ciencias e Ingeniería de Sistemas de la Universidad Johns Hopkins, que basa sus datos en los informes de los gobiernos y las autoridades de salud de cada país.

En la mayoría de la gente este virus provoca síntomas leves o moderados que desaparecen en dos a tres semanas. Pero en algunas personas, sobre todo los adultos mayores y quienes padecen trastornos de salud subyacentes, puede causar enfermedades más graves e incluso la muerte.