¿Una reunión entre Donald Trump y Nicolás Maduro? La sola mención por parte del presidente estadounidense de reunirse con quien llama el “dictador” de Venezuela casi se traduce en una crisis política para el líder republicano, que necesita a Florida para reelegirse.

Donald Trump dijo en una entrevista publicada el domingo por el portal digital Axios que estaba abierto a reunirse con Maduro, haciendo estallar las redes sociales.

Al día siguiente, precisó en Twitter y a través de la Casa Blanca que sí lo haría, pero solo para discutir “su salida pacífica del poder”.

“Si él se llega a reunir con Nicolás Maduro, ahí sí va a perder Florida”, estima José Antonio Colina, un exmilitar y presidente de la agrupación Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio, con sede en Miami.

Una negociación entre ambos es algo que “tanto los cubanos radicales como los venezolanos que quieren una salida por la fuerza no van a aceptar bajo ningún concepto”, dice.

Por eso, muchos vieron la precisión del lunes como un esfuerzo por no perder el apoyo de los venezolanos y, por ende, del influyente electorado anticastrista y antichavista de Florida a cinco meses de las elecciones presidenciales.

“Es la misma receta que le hicieron al exilio cubano. ¿Qué es lo que da rating? Hablar mal de Maduro”, dice Gilberto Santos, un empresario venezolano de 53 años que lleva 22 en Miami.

Para Santos, quien dirige una empresa de envíos a Venezuela llamada Vencarga, el fallecido líder venezolano Hugo Chávez “logró su cometido: cubanizó a Venezuela y cubanizó el exilio”.

En efecto, después de años de fracasados intentos de derrocar a Maduro, la diáspora venezolana en Miami se identifica cada vez más con el exilio cubano, que lleva seis décadas luchando contra el gobierno comunista de la isla.

Obtener el favor de ambas comunidades es clave para ganar las elecciones en el sur de Florida.

Y este estado del sureste es, a su vez, clave en las elecciones en noviembre, a las que el presidente republicano se encamina aporreado por la pandemia y las protestas sociales.

Tampoco lo ayuda la publicación de las memorias del exasesor de seguridad nacional John Bolton, quien escribe que Trump ve a Maduro como un hombre “fuerte”.

Las encuestas están dando ventaja al demócrata Joe Biden frente al republicano Trump en Florida.

– Dilapidaron el apoyo de EEUU –

No está claro cómo se realizaría una reunión entre el presidente de Estados Unidos y un prófugo de la Justicia de ese mismo país. Washington inculpó a Maduro por “narcoterrorismo” en marzo y ofreció 15 millones de dólares a quien ayude a capturarlo.

Maduro respondió el lunes que está dispuesto a conversar con Trump.

Por ahora el encuentro es hipotético, pero su mención erosiona a la oposición venezolana aunque algunos en el exilio consideren la opción con desgastado optimismo.

Lo ven como una señal del fracaso del jefe parlamentario Juan Guaidó, quien esperanzó a los venezolanos del exilio el año pasado cuando su autoproclamación como presidente interino fue validada por Estados Unidos y otro medio centenar de países.

Guaidó y su equipo “dilapidaron el apoyo de nuestro aliado más importante, que era Estados Unidos, dilapidaron el apoyo de 50 países y dilapidaron el apoyo económico”, acusa Colina.

En tanto Patricia Andrade, fundadora de Venezuela Awareness, una ONG de donaciones a venezolanos en Miami, ve con esperanza una reunión entre ambos si “tienen dos agendas totalmente opuestas”.

“No creo que Trump vaya a reunirse para atornillar a Maduro, al contrario, él se reuniría para sacarlo”, dice Andrade a la AFP.

Frank Mora, analista político y director del centro de estudios latinoamericanos y caribeños de la Universidad Internacional de Florida, dice que es muy temprano aún para concluir cómo interpreta el electorado floridano estos comentarios.

“Pero yo no me puedo imaginar que los venezolanos y otras comunidades se dejen engañar de esta manera”, comenta a la AFP.

“Todo esto tiene que ver con las elecciones y muy poco tiene que ver con la situación en Venezuela”.

Cerca de 300.000 venezolanos viven en Estados Unidos, la mitad de ellos en Florida. No son demasiados, pero su antichavismo tiene eco entre los hispanos de derecha en el país.

Y los políticos no olvidan que una diferencia de apenas 500 votos en Florida le dio la victoria en el año 2000 al presidente George W. Bush frente a su contendiente demócrata.