Zapatero defiende a Maduro y se enfrenta con el jefe de la OEA

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El ex presidente español Zapatero en una conferencia en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Santo Domingo EFE

El rifirrafe diplomático entre José Luis Rodríguez Zapatero y Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), no solo confirma la animosidad personal entre ambos políticos, sino sobre todo airea sus posiciones antagónicas sobre el tablero estratégico de Venezuela.

El dirigente panamericano intentó resumirlo durante sus polémicas declaraciones del viernes, en las que embistió duramente contra el ex jefe del Gobierno español: “Zapatero y yo hemos estado en veredas diferentes todo el tiempo. Él luchando a favor de la dictadura durante 2016, 2017 y 2018 y yo luchando contra la dictadura”.

Almagro ejerce como la principal bestia negra del chavismo en el continente, mientras Zapatero ha pasado de ser un mediador fundamental entre gobierno y oposición a convertirse en una especie de consultor político del gobierno de Nicolás Maduro, que regresa a Caracas cada vez que el chavismo necesita un giro de tuerca en su política de diálogos que a nada conducen. El dirigente socialista es además el único capaz de abrir algunas de las mazmorras de los 250 presos políticos que existen hoy en el país.

El regreso de Zapatero a Caracas coincidió en esta ocasión con la primera visita familiar al diputado Juan Requesens, encarcelado pese a contar con inmunidad parlamentaria, tras 44 días incomunicado en las mazmorras de la policía política. Requesens tampoco ha podido contar con la asistencia de sus abogados, pese a que sufrió tratos crueles durante los primeros días de su detención.

Los cruces que se dispensaron Almagro y Zapatero sorprendieron a cancillerías y mentideros políticos de Venezuela. Al primero se le critica un lenguaje muy poco diplomático en un conflicto donde además ya sobran los insultos.

Y al segundo, que solo reaccione ante lo que considera unas declaraciones insólitas cuando acababa de estar en Caracas, capital del surrealismo bolivariano, donde lo insólito forma parte de la cotidianidad.

Tan insólito como que a esa misma hora el secretario general de la Organización de Estados Americanos mantenía una reunión en Washington con siete opositores venezolanos: tres ex alcaldes, un ex presidente del Parlamento y tres dirigentes, todos ellos exiliados en distintos puntos del planeta tras ser perseguidos y amenazados por el chavismo. El último viaje de Zapatero a Caracas no duró ni 48 horas, pero sus efectos amenazan con prologarse en el tiempo.

El dirigente socialista aprovechó un discurso posterior en Santo Domingo para cargar contra Almagro, objetivo favorito de los ataques de Maduro (el martes le volvió a llamar “basura”).

“Resulta insólito que alguien que dirige un organismo internacional desconozca las reglas básicas de la Carta de Naciones Unidas y de la legislación que regula el uso de la fuerza, que solo puede ser autorizada por el Consejo de Seguridad en una serie de supuestos”, disparó el ex mandatario español contra Almagro, que llegó a llamar “estúpido” a Zapatero, calificándole además de ejercer como el verdadero ministro de Asuntos Exteriores del presidente Nicolás Maduro.

Por su parte, el Gobierno español ha pedido este sábado respeto hacia el ex presidente Zapatero. Fuentes del Gobierno han recalcado que, pese a que se deben respetar las discrepancias sobre el fondo de un asunto, no se debe perder el respeto y entrar en el terreno de los insultos personales, y aún menos cuando se trata de un ex presidente del Gobierno de España.

 

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