Un día después de las protestas contra el presidente francés, Emmanuel Macron, los monumentos de la capital francesa abrieron sus puertas, y los trabajadores de limpieza salieron a las calles a recoger basura y restos de los disturbios.

Además, los dueños de tiendas y restaurantes abrieron ayer con la intención de volver a la normalidad, después de las manifestaciones que dejaron al menos 118 lesionados.

Esto, mientras los ciudadanos esperan el mensaje que el mandatario dará hoy con el fin de inhibir al movimiento de los chalecos amarillos, que se movilizaron el fin de semana por cuarta semana  consecutiva.

Medios locales reportan que Macron tiene previsto anunciar una serie de medidas sociales concretas, pero sin enterrar sus aspiraciones reformistas.

El mandatario anunció que piensa cambiar de método político sin modificar el rumbo económico.

Hay que reformar, pero también acompañar a las personas vulnerables. Hay que hacer que noten que los esfuerzos son compartidos”, declaró el economista Philippe Aghion, quien trabajó en la elaboración del programa económico del actual Presidente.

Antes de esta movilización popular, el Eliseo tenía previsto lanzar en 2019 una serie de reformas, como la de las jubilaciones y la de las administraciones públicas.

Pese a que este movimiento carece de líderes, representa a la población de clases bajas, que considera que la política social y económica del mandatario beneficia a los ricos.

Comenzó con manifestaciones contra un alza de los impuestos a los combustibles y se ha convertido en un movimiento popular frente a la pérdida del poder adquisitivo y fue creciendo para movilizarse contra Macron.

Posteriormente se sumaron estudiantes que rechazan reformas al sector educativo.

El principal blanco de los chalecos amarillos es Emmanuel Macron, a quien los manifestantes exigen un cambio, porque consideran que actúa políticamente como un “rey en un país republicano”.

Al respecto, el Presidente entonó en varias ocasiones el mea culpa. No obstante, su popularidad siguió cayendo hasta hasta llegar a solo 23 por ciento. Pese a que 66 por ciento de los franceses votó por él en mayo de 2017.

El vocero del gobierno, Benjamín Griveaux, admitió la falta de opciones para resolver el conflicto.

Es evidente que hemos subestimado la necesidad de nuestros conciudadanos de tomar la palabra, de expresar sus dificultades y de participar en la construcción de soluciones”, declaró ayer.

RECHAZAN A EU

A nivel internacional, el movimiento de los chalecos amarillos despierta simpatías y provoca reacciones políticas por la crisis que acorrala al mandatario galo.

El Acuerdo de París no está funcionando muy bien para París. Protestas y disturbios por toda Francia”, tuiteó el presidente estadunidense Donald Trump.

Un mensaje que provocó reacciones negativas en París.

Nosotros no tomamos partido en los debates estadunidenses, déjenos vivir nuestra vida como nación”, declaró al respecto el ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Yves Le Drian.

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