“Quiero las mismas oportunidades para Puerto Rico que Texas”

En el primer aniversario del huracán María, la política puertorriqueña analiza los retos a los que se enfrenta la isla

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Jenniffer González Colón, comisionada residente de Puerto Rico en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, este martes. ALEX ONCIU

Jennifer González Colón (San Juan, Puerto Rico, 1976) es comisionada residente de Puerto Rico —Estado Asociado de la Unión desde 1952— en la Cámara de Representantes de EE UU, republicana, con voz pero sin voto, no puede evitar utilizar el cliché “tormenta perfecta” para definir la situación de la isla, devastada por el huracán María hace un año y por una grave situación económica. De paso por Madrid, invitada por la Fundación Consejo España-EE UU, quita un poco de hierro a las actitudes del presidente Donald Trump sobre su tierra. “Puerto Rico sigue de pie”, afirma.

Respuesta. Ahora estamos en temporada de huracanes, así que no bajamos la guardia. Ha habido mayor coordinación con las agencias federales para poder estar preparados para otro evento, pero ahora estamos enfocados en la reconstrucción. He logrado que el Congreso incluya partidas por 44.000 millones de dólares para Puerto Rico en distintas áreas, 2.500 millones para restablecer el suministro eléctrico. Una economía no se mueve sin electricidad. Los fondos están aprobados, pero falta ver cuál será el impacto de esa inversión en la reconstrucción. Es la asignación más grande en la historia de EE UU y en la de Puerto Rico, pero también fue el huracán más devastador. Por eso mantenemos una pelea en el Congreso para que sigan asignando recursos.

P. Pero Donald Trump cuestionó en un tuit el número de víctimas del huracán que un informe de la Universidad George Washington cifró en casi 3.000. ¿Qué tiene que decir? ¿Cree que hay algo de xenofobia en el trato que Washington da a la isla?

R. Las expresiones del presidente fueron muy controversiales. Obviamente, no es correcto cuestionar la cantidad de muertos en la isla y no estoy de acuerdo con él en este sentido. Tenemos muchas cosas que aprender tanto el Gobierno federal como el local en el manejo de una crisis de esta envergadura y si algo demostró el estudio, encargado por el Gobierno puertorriqueño, es que la isla estaba preparada para manejar un huracán de categoría 1 y no de 5. No estoy de acuerdo con las palabras del presidente, pero le agradezco las ayudas. Aspiramos a ser un Estado y entonces tendríamos dos senadores, cuatro congresistas…

P. Por eso preguntaba por ese componente xenófobo…

R. Definitivamente si fuéramos un Estado con todas las prerrogativas, hubiéramos tenido mayor visibilidad en la dotación de los fondos. Estamos orgullosos de ser parte de EE UU, pero queremos serlo a título completo. En el pasado, se decía que el voto de las personas de color o de las mujeres no llegaría y llegó. Clamamos por lo mismo, por el derecho democrático al voto y a una ciudadanía igualitaria.

P. El huracán vino a sumarse a una situación económica muy delicada. ¿Qué perspectivas hay?

R. Fue la tormenta perfecta. Previo al huracán, estábamos pasando por una depresión económica, más una crisis de la deuda de 73.000 millones de dólares, más la falta de mantenimiento de la infraestructura eléctrica y llegó el huracán. La combinación de factores nos ha puesto en una encrucijada histórica, el gobernador Ricardo Roselló ha tenido que aprobar legislación de reformas para el recorte de gatos, para achicar el tamaño del Gobierno, para cumplir con las inversiones que se habían dado en el pasado y que todavía están en los tribunales, la junta de supervisión fiscal que tiene la isla ha obligado a tomar decisiones duras. Hay muchos retos.

P. Parece que Washington no acudió al rescate rápidamente…

R. Ha nombrado esta junta de supervisión para ayudar en la fase técnica. Por eso, los dos caminos lógicos son la estadidad o la independencia, lo único que garantizaría que no estuvieran ocurriendo estas cosas. P. Es anómalo también que usted tenga voz, pero no voto en la Cámara de Representantes. R. No soy la única. El Congreso tiene seis delegados así: Guam, Islas Marianas, Islas Vírgenes Británicas, Samoa americana y el distrito de Columbia. Tenemos representación, pero no voto. Eso nos pasó con España hasta las Cortes de Cádiz. Por eso tenemos que resolver nuestro estatus final, para aprovechar todo nuestro potencial con todos los recursos y oportunidades que supone la ciudadanía americana. Estados Unidos se compone de inmigrantes y hemos contribuido a su desarrollo.

P. Hay más puertorriqueños viviendo fuera que en la isla. ¿Corre el peligro de vaciarse?

R. Hay cinco millones en el continente y 3,2 en la isla. Ha habido una emigración masiva en los pasados 10 años, casi el 90% a Estados Unidos. Después del huracán, 97.000 personas también emigraron a EE UU, principalmente por la fuga de talentos, otras para tener condiciones de salud y calidad de vida. En esa emigración masiva, hay muchos puertorriqueños preparados, muchos profesionales. Con la inversión millonaria en infraestructuras queremos crear oportunidades para que regresen. Por eso, soy estadista. Quiero las mismas oportunidades que alguien que vive en Texas, pero en mi tierra.

P. ¿Cómo ve Puerto Rico dentro de 10 años?

R. De pie y siendo un Estado, el Estado 51.

P. No hay fecha prevista para esa unión, aunque en el proyecto de ley que usted promovió, se habla de 2021. Pero no va a ser fácil antes de esa fecha…

R. Puede ser antes. Nada es fácil, pero exigimos nuestro derecho democrático a votar al presidente y tener representación proporcional con voz y voto. Ahora mismo represento a la mayor proporción de ciudadanos americanos, 3,2 millones, más que cualquier congresista que tiene 750.000 u 800.000. El lunes pasado el presidente dijo en un acto que iba a estar con Puerto Rico todo el camino y eso es importante. El modelo que hoy tiene Puerto Rico se quedó sin gasolina para el siglo XXI.

 

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