La carrera de Luka Modric, jugador croata de 33 años, nunca había estado relacionada con ningún reputado galardón individual. El volante del Real Madrid, profesional desde hace 16 años, uno de los centrocampistas más prestigiosos del último lustro, exhibía su talento a la sombra de los atacantes de referencia, ya fueran dos de los mejores de la historia, como Leo Messi y Cristiano Ronaldo, dominadores de estos premios en la última década, o de los llamados a sucederlos, como Neymar Júnior, Antoine Griezmann o Kyllian Mbappé. Ninguno de los estamentos que componen el entorno futbolístico le incluyó entre ellos hasta que este lunes la FIFA le otorgó en Londres la etiqueta de The Best, lo que le reconoce como el mejor jugador del mundo en 2018.

Modric, el futbolista más destacado del pasado Mundial, en el que lideró a Croacia hasta una histórica final, y uno de principales artífices de la hegemonía europea instaurada por el Real Madrid con tres Champions consecutivas -cuatro en los últimos cinco años-, conquistó el galardón que entrega el máximo organismo del fútbol con el 29,05% de los votos. Los seleccionadores, capitanes, periodistas y aficionados le escogieron por delante de Cristiano Ronaldo, quien no asistió al evento y finalizó segundo con el apoyo del 19,08%, y el atacante del Liverpool Mo Salah, último en el podio de finalistas (11,23%).

“Este premio demuestra que todos podemos ser el mejor con trabajo duro, fe y tesón. Los sueños pueden convertirse en realidad”, expresó Modric sobre el escenario del Royal Festival Hall de la capital inglesa. “Es un honor, una sensación maravillosa tener este trofeo en mis manos. Pero no es solo mío, es para todos los jugadores del Madrid, de Croacia, mis entrenadores… Sin ellos no sería posible. También para mi familia, porque sin ellos no sería ni el jugador ni la persona que soy. Ellos sin mí “best”, agradeció el volante, que quiso acordarse de la Croacia que alcanzó las semifinales del Mundial de 1998 con unas palabras que emocionaron a uno de sus integrantes, Zvonimir Boban, presente en la gala. “Quiero mencionar a mi ídolo, el capitán de la selección de Croacia en el 98. Ese equipo nos inspiró para saber que podíamos hacer algo grande en el futuro. Espero que nosotros podamos también servir de inspiración a las nuevas generaciones”.

La elección de Modric, que ya fue nombrado en agosto el mejor jugador para la UEFA, cumplió con los pronósticos de los últimos meses y puso fin al duopolio que instauraron en los certámenes individuales hace una década Leo Messi y Cristiano Ronaldo. Desde diciembre de 2007, cuando Kaká fue catalogado como el mejor del planeta, nadie había logrado arrebatarles el trono. Ni siquiera Xavi Hernández e Iniesta en 2010, año en el que se proclamaron campeones del mundo con España y periodo en el que comandaban la supremacía futbolística del Barcelona junto al astro argentino, que tampoco estuvo presente en la gala pese a ser incluido en el once mundial del año. El legado de los dos atacantes queda en suspenso con cinco Balones de Oro y un FIFA World Player para cada uno y dos premios The Best para el jugador de la Juventus.

Alves, Ramos, Modric, Hazard, Mbappé, Kanté, Salah, Marcelo, Varane y De Gea posan con el premio al mejor once. DAN ISTITENE (GETTY)
Ambos tratarán de recuperar su hegemonía de la misma manera que lo logró ayer Marta Vieira da Silva, nombrada en la ceremonia la mejor jugadora del mundo a los 32 años. La brasileña, en las filas del Orlando Pride de Estados Unidos, dio la sorpresa al hacerse con un galardón que ya levantó de manera consecutiva entre 2006 y 2010. Más extraño todavía fue que el premio Puskas al mejor gol de la temporada no recayera en las manos de Cristiano Ronaldo o Gareth tras sus genuinas chilenas en la Champions ante Juventus y Liverpool respectivamente. El triunfo, entregado por los aficionados, se lo llevó Mo Salah por su tanto en el derbi Merseyside entre el Liverpool y el Everton.

Menos sorprendente fue ver a Didier Deschamps, seleccionador de la Francia campeona del mundo, levantar el trofeo a mejor entrenador, distinción a la que también opositaban Zinedine Zidane y Zlatko Dalić, entrenador de Croacia. Por otro lado, el premio a mejor portero del año fue para el madridista Thibaut Courtois. Curiosamente, el belga no formó parte del once de la temporada, donde el elegido fue David Gea. El guardameta del United fue único español junto a Sergio Ramos de un equipo que también integraron otros cuatro jugadores de LaLiga: Varane, Marcelo, Leo Messi y, como no, Luka Modric, a quien ayer, a sus 33 años, en el primer premio individual en 11 años sin el argentino y Ronaldo como protagonistas, encumbraron como The Best.

 

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