La derecha mexicana busca rumbo tras su desastre electoral

El PAN inicia el camino para renovar a su dirigente entre duras críticas a su excandidato presidencial, Ricardo Anaya

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Suele decirse que las derrotas en política suelen convertirse en oportunidades. De ser así, la derecha mexicana tiene ante sí una inmejorable coyuntura para convertirse en la principal oposición al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. El Partido Acción Nacional (PAN) busca reponerse del nocaut propinado por el candidato de Morena, quien superó al aspirante Ricardo Anaya por 17.5 millones de sufragios, un 31% de la votación, en las presidenciales del 1 de julio. El partido comenzó este fin de semana a transitar un camino cuesta arriba en busca de una unidad interna que le permita plantar cara al Gobierno de izquierda que arrancará en México este diciembre.

 

El partido se encuentra aireando sus diferencias internas de camino al 21 de octubre, fecha en la que 200.000 militantes elegirán un nuevo dirigente. Por el momento, la organización ha encontrado terreno común en la crítica a Ricardo Anaya. El excandidato presidencial de Por México al Frente, una alianza de la derecha con partidos de centro y centroizquierda, reapareció el sábado tras semanas de silencio. El aspirante había guardado un bajísimo perfil después de la desastrosa jornada electoral en la que solo ganó uno de los 32 Estados del país.

El fin de semana, el joven político se metió en la jaula de los leones. En el Consejo Nacional de su partido escuchó durante horas las duras críticas de las bocas de sus compañeros, quienes lo responsabilizaron de los pobres resultados y le recriminaron haber utilizado su posición como presidente del PAN para construir su candidatura presidencial, una de las acusaciones más repetidas por los panistas durante la campaña electoral.

“El Frente fue un bien mal hecho porque se utilizó solo para repartir candidaturas… centralizaron todo como si fuera un proyecto de una persona y no un proyecto político de un Gobierno distinto, de un nuevo régimen. Estaba Anaya en el centro y se acabó”, consideró el sábado Gustavo Madero, quien antecedió al propio Anaya como presidente del PAN.

Los golpes fueron encajados por el equipo cercano de Anaya. “Los consejeros fueron muy duros”, señaló Rojas, quien formó parte de la aventura del Frente. Sin embargo, muchos militantes del PAN querían más sangre y reprocharon la falta de autocrítica en el discurso de Damián Zepeda, el dirigente del partido y mano derecha de Anaya. “La gente quería autoflagelación y eso no se vio. En el PAN no somos de la cultura del linchamiento”, dijo Rojas.

En total, medio centenar de los 270 panistas hablaron en una maratoniana sesión que se extendió por más de 12 horas. Muchos de los barones del partido dedicaron a Anaya y Zepeda una generosa porción en el reparto de culpas. Los consejeros echaron en cara a la dupla el naufragio del Frente, que se convirtió en una amalgama que interesó poco al electorado. El resultado: el PAN tendrá la bancada más pequeña en el Congreso en los últimos 20 años, con 81 diputados y 24 senadores, frente a los 107 y 34 legisladores que tienen hoy.

Los cercanos a Anaya y a Zepeda no están dispuestos a cargar con todo el peso de las críticas. Aseguran que el partido arrastra un desgaste heredado por las presidencias de Vicente Fox y Felipe Calderón. Y culpan también a los exdirigentes del partido, entre ellos Gustavo Madero, por haber sumado al PAN al Pacto por México, el acuerdo de la oposición con el PRI de Enrique Peña Nieto para aprobar un paquete de reformas a inicios de este sexenio. “Nos afectó mucho porque le dio veracidad a la narrativa de ‘la mafia del poder’ de López Obrador. La colaboración con Peña Nieto hizo que la gente nos viera igual que ellos”, consideró Rojas.

La batalla por el PAN está hoy abierta en una competencia paradójica. Necesita la unidad para sanar las heridas de la batalla electoral, pero la lucha por el poder hará más severos los reclamos entre los grupos que se disputan la presidencia del partido. Frente a ellos se encuentra un monolítico gigante llamado Morena que está a la búsqueda de oposición.

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