La fresca Holanda que trata de reconstruir Ronald Koeman prolongó la crisis de Alemania, que no levanta cabeza desde su aparatoso topetazo en el Mundial de Rusia, donde fue eliminada en la primera fase. La dura y cruda derrota (3-0) en el Johan Cruyyf de Ámsterdam es otro golpe tremendo para el cuestionado Joachim Löw. Sólo el arreón inicial del segundo tiempo, cuando entraron Draxler y Sané por Emre Can y Thomas Müller, dignificó algo a una selección que ofrece síntomas claros de haber perdido la buena relación con la pelota que la coronó campeona del mundo en 2014. Con el resultado cosechado, Alemania ocupa la última posición de su grupo, superada por Holanda y Francia, y peligra su permanencia en la primera categoría de la Liga de las Naciones.

La velocidad y la habilidad de Depay, Wijnaldum y Babel y el criterio de De Jong destrozaron a la selección de Löw. Fueron tres goles -Van Dijk, a la salida de un córner, y Depay y Wijnaldum en sendos contragolpes-, pero pudieron ser más. La tunda abrirá de nuevo la espita y el debate sobre la continuidad de Löw, que superaba con amargura al legendario Sepp Herberger como el seleccionador que más veces ha dirigido a la Mannschaft, con 169 partidos.

Los indicios de esa Alemania menos contundente, brillante y fluida con el balón emergen desde la figura de Manuel Neuer. Sus pelotazos en circunstancias en las que antes intentaba jugar con el compañero más cercano delatan a esta selección temerosa y dubitativa. La presencia de Kimmich en el mediocentro, la gran novedad de Löw desde la cita mundialista, no parece suficiente. El técnico no ha subsanado los defectos que le condenaron en Rusia. A sus centrocampistas les cuesta correr hacia atrás, por lo que Holanda encontró verdaderas autopistas por los costados y por el medio. Müller y Timo Werner, orillados en las bandas, son dos pegotes que ni hacen daño ni ayudan en defensa. Tampoco el tanque Uht, el elegido en esta ocasión, parece ser el delantero ideal para el resurgimiento.

Naufragó Alemania durante casi todo el primer tiempo. Un remate de Müller, que puso a prueba los reflejos de Cillessen, fue su única huella en un primer acto en el que florecieron con frecuencia sus debilidades defensivas. En una de ellas, un córner defendido con laxitud, Van Dijk remachó a placer y de cabeza un rechazo proveniente del larguero tras un testarazo de Babel.

Más allá de un cabezazo de Hummels que sacó bajo palos Babel, no encontró el equipo germano algo de picante en ataque hasta la entrada de Sané y Draxler. El inmovilismo del que se acusa a Löw lo refleja que aún no le haya concedido la titularidad a Sané. Los mejores minutos de Alemania fueron a lomos del extremo del Manchester City y del volante del PSG. Sané tuvo el empate tras un buen pase filtrado de Kimmich, pero cruzó demasiado su disparo. Volcada en campo contrario, los contragolpes holandeses terminaron por dinamitar a Alemania. Depay hizo el 2-0, pudo haber aumentar su cuenta con un remate al larguero, y Wijnaldum agrandó aún más el descalabro alemán.

Por otra parte, Gibraltar logró su primera victoria oficial al ganar en Armenia (0-1), en partido correspondiente a la cuarta categoría de la Liga de las Naciones.

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