El primer zarpazo del nuevo siete del Real Madrid

Mariano, recibido por el Bernabéu con una atmósfera a la altura de una estrella de primer orden, firma un gol de bandera en su reestreno de blanco. "Ha sido mejor de lo que me imaginaba", asegura

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Mariano celebra su tanto a la Roma. JUAN MEDINA (REUTERS)

Mariano Díaz es de ese tipo de futbolistas a los que difícilmente se les encuentra alguna semejanza en los caracteres que muestra fuera y dentro campo. En su día a día es una mezcla de ambos, un muchacho tranquilo, introvertido en público y arraigado a su entorno de Premiá del Mar, pero con el trabajo y el deseo de triunfar en el fútbol como objetivos primarios. Ayer, ante la Roma, en su reaparición como jugador del Real Madrid, Julen Lopetegui y el Santiago Bernabéu liberaron su instinto más animal. El entrenador vasco le introdujo en el campo en el minuto 72 y el atacante solo necesitó un disparo para asestar su primer zarpazo. Mariano cerró la goleada y puso el broche de oro a su retorno, envuelto en una atmósfera a la altura de una estrella de primer orden, con un gol de bandera. Un zapatazo lejano directo a la escuadra con un golpeo de folha seca, el remate más característico de su antecesor con el dorsal 7, Cristiano Ronaldo.

“No me imaginaba una vuelta así. Cómo ha salido es una cosa que casi no te puedes creer. Guardaré la camiseta para toda la vida”, reconoció emocionado el delantero. “Ha sido un día muy especial. Siempre he querido que me reciban así. La afición me ha apoyado mucho y espero poder agradecerles lo que han dado por mí esta noche”, añadió Mariano, que explicó cómo ejecutó su primer gol en una acción rápida, de apenas dos toques, sus predilectas. “Recibo el pase de Marcelo, hago el recorte, veo que tengo tiro, la pego al palo largo y ya veo que entra”.

Lopetegui, que con la repentina llegada de Mariano a última hora vio satisfecha su petición de reforzar el ataque, celebró la presentación de su pupilo. “Le he dicho que metiera un gol por la escuadra y me ha hecho caso”, bromeó el técnico. “Los momentos llegan y él lo ha aprovechado. Conoce la casa y ha salido como tiene que salir un jugador del Madrid, dándolo todo. Luego ha tenido el premio del gol”. “Se notaba que estaba con ganas de debutar y de enseñar por qué ha venido. Contamos con él y ha marcado un golazo”, le piropeó también Casemiro.

Mariano esperaba ansioso el momento. También el Bernabéu. El público le aclamó en repetidas ocasiones. Primero cuando asomó por el banquillo para calentar en la segunda mitad; segundo, al sustituir a Gareth Bale a falta de 18 minutos; y, por último, tras su sensacional tanto. Lopetegui postergó la puesta en escena de Mariano más de lo esperado. En los planes del delantero estaba incluso poder disputar unos minutos ante el Leganés, solo un día después de su presentación, pero ni siquiera calentó. Tampoco le dio la alternativa en San Mamés, donde el resultado invitaba a pensar que requeriría la figura de un rematador.

“Fue decisión del míster, pero ahora estoy súpercontento por cómo le hemos dado la vuelta a la semana de una manera tan espléndida”, explicó ayer el chico, “No se me ha hecho larga la espera, el entrenador ha entendido que tenía que ser hoy. No tenía prisa ni estaba nervioso”. En el vestuario, fue recibido entre las bromas y las felicitaciones de sus compañeros. “Si ha sido suerte…”, le vaciló Isco mientras atendía a los medios de comunicación.

Imagen del gol de Mariano a la Roma. JUAN MEDINA (REUTERS)
En el poco tiempo que lleva en Madrid, Mariano se ha centrado en mantener la calma y la concentración. Todavía sin una residencia fija en la capital, ha vivido sus primeros días recluido en un hotel junto a uno de sus íntimos amigos. Acudió a entrenarse a Valdebebas en la última jornada de descanso que otorgó Lopetegui y apenas se ha dejado ver fuera de las instalaciones del club y las de su hospedaje. Su mente estaba centrada solo en prepararse lo mejor posible para su primera oportunidad.

Preparado para el reto

“Estaba muy feliz”, contaban ayer desde su círculo. La adrenalina del momento era tan grande que a Mariano le costó encontrar el sueño. “Nos ha transmitido tranquilidad. Está muy mentalizado con estar fuerte. Él así, es su mentalidad. Sabe que la cosa va más en serio que nunca y que está en el momento adecuado. Es consciente de que dándolo todo la puede liar y es muy cabezón con lo que se propone”, desvela su entorno.

“Es consciente de que dándolo todo la puede liar”, dice su entorno

El escenario y el guion no eran novedosos para Mariano. El chico, curtido en la cantera y de explosión tardía, ha estado permanentemente obligado a revindicarse. Nunca fue aventajado en los informes ni en los planes de los preparadores de Valdebebas, donde le situaban por detrás de Borja Mayoral y Raúl de Tomás. Su estatuto empezó a alterarse en su último año en el Castilla con 27 goles en 32 partidos y una renovación por cinco años como jugador de la primera plantillacuando estaba a seis meses de quedar en libertad.

Su segunda aparición con el Madrid cuando todavía era un desconocido fue idéntica a la que completó ante la Roma. En la gira de pretemporada 16/17, con el dorsal 37 a la espalda y sin una plaza asegurada en el plantel de Zidane, se sacó un latigazo de más de 35 metros ante el Chelsea que sorprendió a todos. En la Champions dio su primer zarpazo con el siete.

 

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