El caos por las medidas económicas de Maduro impide ver el impacto de la huelga general en Venezuela

El transporte sigue paralizado y los comerciantes no confían en que la reconversión monetaria reduzca la inflación. La oposición sitúa en un 60% el seguimiento al paro

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Un mercado cerrado en Caracas, Venezuela. MARCO BELLO REUTERS

La mañana del martes Caracas amaneció lluviosa y con las calles desoladas. Muchos negocios estaban cerrados y el transporte colectivo no circulaba. Era difícil saber si la soledad en la capital de Venezuela era producto de la huelga general convocada por una parte de la oposición o por la incertidumbre que ha traído el paquete de medidas económicas anunciado por Nicolás Maduro durante el fin de semana.

En los pocos negocios que abrieron, la mayoría expendios de comida y alimentos, el ambiente volvía a ser de confusión y preocupación tras la puesta en marcha de la reconversión monetaria que le ha quitado cinco cifras a la moneda local. En la barra de una panadería en el este de la capital, el hombre que despachaba los productos no sabía cómo anotar los nuevos precios. Un café que antes costaba tres millones de bolívares, ahora se expende en 30 bolívares.

Alexander Santos colocó un cartel en su negocio con una infografía que distribuyó una entidad bancaria que explica cómo calcular los montos con cinco ceros menos. “Es cuestión de adaptarse”, dice el hombre de 37 años para quien la huelga convocada por la oposición le parece un deja vú. “Esto ya lo hemos vivido. Para mí es mejor abrir el negocio y ver cómo arranca la semana”.

Los otros responsables de que las ciudades ofrecieran esa imagen de soledad fueron los transportistas. El gremio decidió suspender actividades durante dos días debido a la reconversión. No tienen billetes ni monedas con las que se puedan pagar las rezagadas tarifas de este servicio, que el gobierno aún no ha actualizado.

El dirigente de la Causa R, Andrés Velásquez, uno de los promotores del paro de este martes, aseguró que el 60% del país acató el llamamiento a la paralización y en algunos estados el seguimiento llegó al 90%. “La medida económica más necesaria es la salida de Nicolás Maduro. Y este esfuerzo que hoy comienza va a tener su clímax en la huelga general indefinida”, dijo en una rueda de prensa al mediodía con dirigentes de otros partidos de la oposición.

Los diputados contrarios al chavismo realizaron una sesión extraordinaria en la Asamblea Nacional para discutir el paquete de medidas. El Gobierno de Maduro convocó para la tarde del martes una movilización en respuesta a la huelga y de apoyo al plan de recuperación económica.

El paro no pudo con la incertidumbre

Entre los comerciantes existe la preocupación de cómo se va a costear un salario mínimo que creció 35 veces de un día para otro por decreto de Maduro. El mandatario ha ofrecido a la pequeña y mediana industria asumir la nómina de sus empleados durante tres meses para minimizar el impacto de la medida y evitar el acelerado aumento de precios que estimula la hiperinflación y el descontrolado gasto fiscal del Gobierno, que hasta ahora no se ha detenido.

Rosa Elena Torres, de 68 años, ha recorrido supermercados desde el fin de semana. “El nuevo cono monetario no soluciona nada. Lo que se necesita es inversión en el aparato productivo. Desde el sábado han subido precios, y yo tengo miedo. En mi casa vivimos mi esposo y yo, cobramos dos pensiones que no nos alcanzan. Sobrevivimos de las remesas que pueden enviarnos nuestros dos hijos que emigraron a Argentina”, explicaba. “Este ajuste va a adelantar una catástrofe en la economía. Me pregunto de dónde el gobierno va a sacar para pagar el subsidio de las nóminas por el aumento del salario mínimo, si ni siquiera paga el transporte”, decía mientras salía del mercado con unas pocas bolsas.

Israel Rodríguez no dejó de ponerse su braga azul de granjero y abrió su avícola en Catia, en el oeste de Caracas, el que ha sido su negocio desde hace 35 años. “Abrimos con la expectativa de todo el mundo, ver cómo es el cambio de la moneda. Nosotros vendemos poca mercancía, no creo que sea tan complicado. Pero con lo del aumento de sueldo sí atravesamos una dificultad, es mucho dinero y eso se le va a terminar poniendo al producto”, cuenta el hombre de 64 años.

Las colas en los cajeros para obtener los nuevos billetes también han sido parte de la jornada. Ángel Armas hizo la fila en un banco en el este de la ciudad y sacó 50 bolívares soberanos, equivalentes a los antiguos cinco millones con los que solo se pude comprar una lata de refresco: “Dentro de poco estos billetes también serán inservibles”.

El papel de 500 bolívares de los antiguos y las denominaciones más bajas ya empiezan a ser rechazadas en algunos expendios de gasolina, el único bien que todavía -y hasta septiembre- puede pagarse con tan poco dinero. El Gobierno ha anunciado que solo los billetes 1.000, 2.000, 5.000, 20.000, 50.000 y 100.000 de la vieja familia monetaria, que empezó a circular hace un año, coexistirán con los nuevos y servirán para dar las vueltas y redondear transacciones.

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