Las autoridades venezolanas encarcelaron a Rubén González, conocido dirigente sindical opositor, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Ferrominera del Orinoco, empresa estatal dedicada a la explotación y comercialización del mineral de hierro, adscrita a la Corporación Venezolana de Guayana.

González fue detenido en horas de la madrugada del sábado junto a otro grupo de dirigentes que le acompañaban, mientras regresaba de una protesta en Caracas rumbo a Puerto Ordaz, ciudad donde reside, a 800 kilómetros de la capital. Los trabajadores denunciaban el incumplimiento del contrato colectivo de la empresa por parte del Gobierno de Nicolás Maduro. El dirigente fue detenido en la autopista por efectivos militares en la ciudad de El Tigre.

La mayoría de los acompañantes de González fueron liberados. Funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) lo trasladaron poco después a la Cárcel de la Pica, en el vecino estado Monagas, un centro para presos comunes de alta peligrosidad. Otros nueve sindicalistas que estaban en la protesta fueron llevados a las colonias móviles de El Dorado, centro judicial al sur del país.

Aunque aún se desconoce de qué se acusa a González, fuentes sindicales indican que se enfrentará a un juicio militar. La detención y encarcelamiento de González, un dirigente civil opositor que ya tenido que sufrir amenazas y asedios en los tiempos de Hugo Chávez, han producido enorme preocupación en la sociedad civil del país. El Gobierno de Maduro aprieta su puño y hace saber el peso de su poder mientras la situación económica y social del país llega a niveles inconcebibles de caos y deterioro.

Esta es la segunda vez que Rubén González es enviado a prisión a causa de sus actividades reivindicativas en la denominada “zona del hierro”. En 2009 estuvo preso durante un año y medio por motivos relativamente similares al actual, y en 2011 enfrentó la eventualidad de cursar 9 años de prisión antes de ser indultado por el Tribunal Supremo de Justicia.

Andrés Velásquez, del partido Causa Radical, líder político opositor formado en los portones industriales de las corporaciones del acero, emitió una airada protesta en su cuenta de Twitter: “El autoproclamado presidente obrero, -se refiere a Maduro- arremete contra los trabajadores: los persigue y encarcela por defender derechos. Les tritura el salario. Le destruye puestos de trabajo. Los arruina. Les niega libertad y la democracia sindical”.  

Durante este tiempo, González ha estado encabezando airadas manifestaciones junto a sus compañeros, en las cuales clama por mejoras salariales y de las condiciones de trabajo en el arruinado emporio industrial de la siderurgia venezolana, la CVG, que es de propiedad estatal.

En las empresas del acero, el hierro y el aluminio del país, en cuyas nóminas abundaron los simpatizantes de Hugo Chávez, hay una situación de parálisis y cunde el descontento ante la situación actual. El gobierno de Maduro, entretanto, intenta reforzar su presencia en unos espacios que considera estratégicos profundizando la política del “control obrero”.

En las últimas semanas se han registrado sonoras manifestaciones en la ciudad de Puerto Ordaz, asiento de estos espacios industriales, en las cuales se han trancado vías y paralizado actividades como medidas de protesta

La ONG de Derechos Humanos Provea también se pronunció sobre el arresto a González, afirmando que su juicio en tribunales militares “es una grave violación de derechos humanos y ratifica que la dictadura en su empeño de mantenerse en el poder seguirá acrecentando el número de presos políticos. Rubén es un nuevo preso político de la dictadura.”

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here