Tiene 69 años y lleva media vida, literalmente, en la carretera. Pero todavía quedan muchas cosas por saber de Bruce Springsteen. Y muchas de ellas se conocerán el próximo 16 de diciembre, cuando Netflix lance Springsteen on Broadway, una película documental que da cuenta de la vida del músico de Nueva Jersey.

Inmerso en la promoción de ese largometraje, el intérprete de Born in the USA está concediendo entrevistas, en especial a diversos medios de Estados Unidos. Así, en una charla con la revista Esquire, el cantante ha explicado que cuando él ya era adulto y conocido su padre fue diagnosticado de una esquizofrenia paranoide, lo que le hizo entender sucesos de su niñez y la compleja relación que mantenían, pero también le creó nuevos miedos y ansiedades.

En 1982, cuando tenía 32 años y estaba viajando de Nueva Jersey a Los Ángeles para presentar su disco Nebraska, pararon en un pequeño pueblo que celebraba unas fiestas y él se quebró. De ahí que decidiera medicarse, algo que sigue haciendo desde hace más de 35 años. “Todo lo que sé es que cuando envejecemos, esa mochila se hace más y más pesada”, relata. 

Bruce Springsteen y Patti Scialfa en octubre de 2017.
Bruce Springsteen y Patti Scialfa en octubre de 2017. CORDON PRESS

“Me he acercado lo bastante a las enfermedades mentales para saber que por mí mismo no estoy del todo bien. He tenido que aprender a manejarlo a lo largo de estos años, y tomo una variedad de medicamentos que me mantienen en equilibrio; de otra manera, me tambalearía muchísimo.. y… las ruedas podrían llegar a descarrilar”, ha relatado en una larga e íntima entrevista con el periodista y director de la publicación, Michael Hainey.

La posibilidad de desarrollar la enfermedad ha marcado a Springsteen, que también ha estado muy pendiente de si se desarrollaría en su descendencia. “Tenemos que ser observadores, en nuestra familia, tenemos que tener controlados a los niños, y he tenido suerte con eso. Es algo que estaba presente en mi familia mucho antes de que estuviera en mi padre”, afirma en la misma entrevista sobre sus vástagos, tres: Evan James, Jessica Rae y Sam Ryan, nacidos de su unión con Patti Scialfa, una cantante de su grupo, la E Street Band. Para ella tiene solo buenas palabras. “Es dura y frágil a la vez”, afirma.

De hecho, la genética es importante para él: la primera palabra que pronuncia en su espectáculo de Broadway —en el que está basada la producción de Netflix— es “DNA”, ADN. “El ADN es una parte importante de lo que trata el espectáculo: convertirte en un ser libre. O, hasta donde puedas, en un adulto, a falta de una palabra mejor. Es una historia acerca de hacerse mayor, y quiero mostrar cómo eso, crecer, es algo que hay que ganarse. No nos lo regalan. Conlleva un cierto propósito personal. Se necesita autoconciencia, un deseo de llegar allí. Y la voluntad de enfrentarse a elementos que dan miedo de tu vida —tu pasado, tu historia—, elementos a los que necesitas enfrentarte para convertirte en una persona tan libre como puedas. De eso es de lo que va todo este espectáculo”, asegura.

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